jueves, 23 de agosto de 2012

¡Ha pasado un primer año!



Assisi 24 Agosto 2012.

Hoy debo y quiero dar gracias a Dios por la oportunidad de cumplir el primer año desde que partí de Puebla. Al comienzo del mes de agosto de 2011, prácticamente todo era claro en cuanto a preparativos para el viaje. Lo último que entonces se cumplió fue la despedida de mi familia. En conjunto la despedida de todo y todos, fue una experiencia, digámoslo así, especial y fuerte: suscitar la separación no solo de personas sino de todo el mundo y/o modo de vida que por aquellos días conocía. Se trataba de empezar a caminar en la esperanza de un tiempo futuro que traería sus propias experiencias, en adelante todo me representaría algo nuevo.
Sin realizar en este momento el balance más preciso, puedo decir que este año ha estado lleno de vivencias que aún ahora me hacen reflexionar. Como cualquiera, he  experimentado y compartido alegrías y penas, he sentido el peso de una responsabilidad y las exigencias propias de algo que me ha sido encomendado y que pide su dedicación, he disfrutado de muchas novedades y “gracias” (o bendiciones) que aún me animan interiormente… aún no puedo ver el final de esta marcha que por aquí realizo, buscarlo resultaría además de difícil, innecesario, pero sí creo que quién no ha dejado un solo instante de acompañarme desde la Eternidad (Dios) junto con aquellos que han procurado reflejar su Providencia (Familia y Amigos) seguirán estando para bien mío, y así en comunión alcanzaremos la meta esperada.
Por estos 365 días: con su tiempo de estudio, de vacación, de paseos, con su celebración de navidad y pascua, con la ocasión de agradecer mi cumpleaños y el aniversario de ordenación… sí, por estos 12 meses, donde he seguido al pendiente de mi Familia, de mi Diócesis, mis Amigos y Conocidos… por este Año de agosto (2011) a agosto (2012), con la novedad de mis nuevos amigos, de la vivencia en la Ciudad Eterna, con la cercanía al Papa y al corazón de la Iglesia, donde he comprendido más de la Opera de Dios… por el paso de este tiempo con sus pruebas, sus dolores, sus sacrificios, sus lágrimas, sus silencios… junto con sus risas, sus alegrías, sus emociones, sus esperanzas, su admiración, su fe y amor… por esto y por todo, Señor, mil gracias… muchas gracias… y no queriendo (no es posible) olvidar a quienes me debo, ofrezco seguir elevando la voz en la oración y la patena y cáliz en el Altar y pasar las cuentas del rosario, e hincarme en los lugares santos que visite a favor de cuantos se encomienden a mi ministerio o me compartan sus intenciones.
En las palabras que me pueden servir de preciosa síntesis cual camino a seguir: “Nada te turbe, nada te espante, todo pasa, Dios nunca cambia, la paciencia todo lo alcanza, quien a Dios tiene nada le falta, solo Dios basta”.
Comenzamos llenos de confianza el segundo año, en el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

jueves, 16 de agosto de 2012

Saludos desde Asís




Assisi, Italia 12 Agosto 2012.


Assisi, la tierra de San Rufino, San Francisco y Santa Clara. Lugar donde hoy muchos hombres y mujeres buscan a Dios en medio de la paz, la naturaleza, la fe y la fraternidad. Aquí cumpliré una estancia de un mes. He comenzado con la hermosa fiesta de Santa Clara. En la cripta de la Iglesia a ella dedicada está su cuerpo (incorrupto) como signo de su santidad, y ahí se puede orar pidiendo su intercesión y admirar el testimonio de su vida. Reconozco tanto en visitantes (peregrinos) y citadinos (habitantes de Assisi) un gusto por estar aquí, mismo que comparto. Pues en las calles, en el bosque, en los edificios (públicos y religiosos), en las plazas, en las casas, uno encuentra la verdad de la historia de este lugar, la belleza del arte, el respeto y fraternidad y la espiritualidad de un lugar donde siglos atrás vivió la fe y el amor el “povero” de Assisi. Una ciudad medieval, una población de este tiempo, una esperanza de no perder en el mañana la riqueza humana y cristiana que hoy manifiesta.
Son muchos los lugares señalados como especiales: La Basílica de Francisco, la de Clara, La Catedral de San Rufino, San Damián, Santa María de los Ángeles (ahí la Porciúncula)… hay diversos museos y se realizan variados espectáculos de música y canto. Recorriendo la ciudad se reconoce como se cumple el encuentro fraterno en el compartir un rato de plática y tomar un café. Es fácil encontrar por las calles y plazas familias así como “hermanas, sacerdotes y religiosos” (lógicamente abundan quienes pertenecen a la Familia Franciscana).
Assisi se localiza en Umbría, una región a mi juicio bastante bella y agraciada de espacios naturales magníficos y donde abundan ciudades que invitan a la contemplación y propician un gusto por conocer la historia y el arte.
Creo que será una buena experiencia para compartir lo suyo (lengua, historia, arte, amistad, fe) y aportar lo nuestro. Habito en un espacio para peregrinos que se llama “Casa Giovanni”, que es por así decirlo, el proyecto de un sacerdote que ya murió y dejó esta casa deseando fuera una manera de servir a quienes visitaran Assisi y pudieran encontrar a Dios en la paz y en la fraternidad. Por ejemplo, la casa está edificada en una de las colinas que conforman el centro de Assisi, entre la Basílica de Francisco y las de San Rufino y Santa Clara. Por ello la casa tiene 3 niveles y en el último hay una terraza que regala una bella vista del valle, desde aquí es posible admirar Santa María de los Ángeles. A la sombra de los árboles, con el viento leve que sopla, acompañado del rumor de las palomas que aquí en el tejado se posan. En este ambiente redacto estas líneas.
Desde aquí además de un saludo, un deseo de “paz y bien” y el compromiso de conservar la comunión en la oración. ¿Por qué no repasar el Cántico de las creaturas o el himno de hazme un instrumento de tu paz?
Alabado sea Jesucristo.



Madrid y alrededores




Madrid, España, 9 de Agosto de 2012.


Antes de retornar a Italia, y después de haber estado en el servicio de confesor en Zaragoza, hice presencia en Madrid. Una experiencia grata conocer esta ciudad y desde ahí poder acercarme a otras bellas ciudades. El modo de llegada fue a través del AVE alcanzando la Estación de Atocha.
Visitando Madrid me ha gustado mucho caminar y caminar (y es que de otro modo no es posible). Y así llegar a Plaza España (monumento a Cervantes y a su Quijote y compañero); y visitar el Palacio Real; las diferentes fuentes (La Minerva); los arcos (de Toledo, la Puerta de Alcalá, Del Sol); la plaza de toros (las Ventas); la plaza mayor; entrar y disfrutar el Museo del Prado; sus avenidas (Gran vía)…
Junto con ello mi disfrute se dirige a sus Iglesias: para empezar la catedral de la Almudena (acompañada de la Cripta, el museo –vista panorámica- y capilla del Sagrario), la Basílica de San Francisco, la anterior catedral de San Isidro (donde la atención del Párroco fue muy especial al dejarme celebrar la santa misa en el camerín donde esta el cuerpo del santo), la Basílica de la Virgen de Atocha, la Santa Cruz, Iglesia del Carmen, la Iglesia de San Miguel, la Iglesia de San Ginés, la Iglesia de Jesús de Medinaceli, la Iglesia de los jerónimos… y también fue muy especial la visita al convento de las descalzas.
Hubo hasta tiempo de compartir un poco la alegría en la función del teatro del “rey León” que es una muy atractiva puesta en escena. Historia se puede decir conocida pero especial como musical (mi felicitación a los participantes y recomendable).
Además hubo ocasión de conocer en visita fuera de la capital, las ciudades cercanas y muy bellas de Toledo, Ávila y Segovia. El haber conocido “sus misterios” o sus “maravillas”, han sido una experiencia que anima el espíritu. Para mi de manera más profunda ha sido el gozo de haber estado en la tierra de Santa Teresa y San Juan. Respecto a ella el poder tener contacto con la devoción que a ella se dirige, a ella la doctora de la Iglesia. “Nada te turbe, nada te espante….”, luz de su palabra, claridad para nuestras vidas.
Pues una gracia la estancia en Madrid, que deja buenos recuerdos y renueva el corazón para seguir adelante.

Venerando a Juan de Palafox y Mendoza




El Burgo de Osma, España, 2 de Agosto de 2012.


Una de las gracias que me fue concedida en este tiempo, y que estando en Puebla en medio de la preparación a la beatificación de Juan de Palafox y Mendoza no imaginaba cumplir, fue la de conocer y orar tanto en Fitero, lugar del nacimiento del beato, como en el Burgo de Osma, a donde llegó de Puebla de los Ángeles y de donde partió Juan de Palafox y Mendoza a la gloria del cielo.
Si me pregunto: ¿Cómo es la devoción a Juan de Palafox en Puebla y en la misma España, en esos sitios donde desenvolvió su vida? La respuesta en verdad que no la tengo. Pero si la pregunta me la dirijo a mi mismo, reconozco que con esta oportunidad se ha despertado de manera especial el deseo de caminar en comunión de fe y afecto con nuestro Santo. La historia de su vida está llena de la presencia de Dios y a quienes hemos sido llamados a la vocación sacerdotal en las Diócesis donde sirvió nos alienta el ejemplo de su vida y nos alegra saber que contamos con su intercesión.
El día de visita a Fitero, a través de la atención de un señor del lugar (muy conocer del beato y artista que ha pintado su imagen), del Párroco y de la guía (que explica a perfección el arte e historia del Templo) es que fue posible acercarnos a la veneración de Juan de Palafox.
Y en la visita al Burgo de Osma, fue en la coincidencia de la fiesta del Patrón de la Diócesis, San Pedro de Osma. Su vida muy interesante y que tiene que ver con la renovación de la vida cristiana después de un período donde la fe fue expulsada. Ese día compartimos misa, procesión y convite con el presbiterio y el Obispo del lugar. Estar en la Capilla del Sagrario donde está en el altar la reliquia del beato, orando ahí, fue un momento de gloria.
En la última parte, hablo en plural, puesto que pude compartir estas visitas gracias a las atenciones del P. Jaime Hernández, que fue enviado de nuestra diócesis de Puebla, a colaborar un tiempo en la diócesis de Tarazona que tiene su referencia también con la vida de Palafox. Ahí este hermano sacerdote, está a cargo de algunas comunidades (con él pude conocerlas en la fiesta de Santiago Apóstol). Agradezco su apoyo, amistad y lo encomiendo a sus oraciones también.
Pues, que el Beato Juan de Palafox y Mendoza, sea conocido, amado y que pronto veamos y vivamos la alegría de su canonización. He sentido el gozo de saberme: “Palafoxiano”.

En casa de la Virgen del Pilar




Zaragoza, España, 31 de Julio de 2012.


A los pies de María Santísima, Nuestra Señora del Pilar. Hace meses, se hizo el acuerdo de poder ayudar en la pastoral del Santuario del Pilar como confesor. La invitación la extiende el cabildo del santuario a sacerdotes estudiantes en Roma. El apoyo consiste especialmente en ofrecer horas de confesión al día, al lado de otros sacerdotes del lugar, pues es un santuario que todos los días abre sus puertas para peregrinos venidos de lejos y para los devotos de la misma ciudad; también se da la gracia de poder celebrar la santa misa en el Altar de la Virgen y en el Domingo celebrarla en el Altar mayor del Santuario (donde se contempla el bellísimo y grande retablo). Fue hermoso contemplar el aprecio y devoción a la Santísima Virgen, el querer ayudarse de su auxilio en el signo de una “cinta” de tela con la medida propia de la imagen de la Virgen (36 cms.) Ciertamente es una imagen pequeña, pero vaya que es grande su presencia en el corazón de sus hijos.
La duración del servicio en este Santuario fue de un mes, y correspondió al de Julio, que es especial por ser el mes en que celebro el aniversario de la ordenación sacerdotal. Por ello agradeciendo a Dios el don que me concedió, he visto su renovada consideración en otras gracias que he disfrutado: como el afecto y comunión de familiares y amigos a pesar de la distancia, en la oportunidad de haber celebrado la misa (la de gratitud) en el Altar de la Virgen y el haber conocido en día cercano el Santuario Mariano de Torreciudad.
La oportunidad de venir a Zaragoza (España) tuvo que ver con la experiencia de hace 18 años cuando hice el año de servicio pastoral en Zaragoza (Puebla). Y es que me pareció desde el principio una gracia y una confirmación en el aprecio a aquella Parroquia de gratos recuerdos y buenas amistades. No dudé en aceptar la invitación. La misma devoción a la Virgen une estos dos sitios además de compartir el nombre. En la Zaragoza de España se cuenta con una rica historia de fe que relaciona a Santos como el Apóstol Santiago, San Valero, San Bruno, Santo Dominguito (el niño mártir)….
Mientras duró la experiencia pastoral, estuve hospedado en el Colegio San Carlos, que es un sitio de hospedaje para sacerdotes mayores y para quienes de paso nos encontramos en la ciudad.
Hubo la oportunidad de conocer a detalle la ciudad de Zaragoza, sus plazas, sus  Iglesias, sus museos, su acuario.  Quizás debo decir, sentí un ambiente en la ciudad y su modo de vida similar al de Puebla.
Los días pasaron hasta cierto punto a prisa y terminó la bella experiencia de pastoral en este lugar. A María Santísima encomiendo el camino en el bien de esta Iglesia Particular, que al igual que muchas otras de la Europa, tiene necesidad de renovarse y confirmarse en el Evangelio del Señor.

Comenzando el verano: Barcelona




Barcelona, España, 30 de Junio de 2012.


Grata ha sido la experiencia de estar en esta bella ciudad. La estancia de 4 días, me ha permitido disfrutar de la hospitalidad del Seminario Conciliar de Barcelona (prácticamente en el centro). Venir aquí, aunque sabía era de paso antes de llegar a la pastoral de verano en Zaragoza, tenía el propósito claro de conocer y sentir dos lugares especialmente: La Iglesia de la Sagrada Familia y el Santuario de Monserrat. Ambos lugares han sido una experiencia maravillosa, brevemente diré porque.
En el templo de la Sagrada Familia, hay un verdadero mensaje teológico. El arquitecto (hoy en proceso su causa de beatificación), ha procurado hacer arte pero sobre todo ha querido alabar a Dios y ayudar a quienes le buscan y mostrarlo a quienes no le conocen o buscan. Recorrer el lugar por algunas horas y en varias ocasiones es algo especial. El momento culmen a mi juicio ha sido participar en misa en la cripta y experimentar la vida de una Parroquia (que lo és) por las atenciones y el servicio que ahí prestan diferentes personas (servicio litúrgico, atención a peregrinos, explicación del lugar y presentación de la causa del posible beato “Gaudì”). No es un museo, no es simplemente una obra de arte, es una comunidad que se ve congregada ahí y predica el Evangelio y la fe en Cristo Jesús. El nombre es excelente: Sagrada Familia, pues es casa de los hijos de Dios, además de que es oportuno y necesario seguir presentando la verdad de la familia en estos tiempos (y en una España donde la institución familiar se ve muy afectada por nuevas leyes y una óptica adversa). Según explican ahí, falta mucho para terminar el edificio pero se tiene la fe y esperanza de alcanzar el final. Recordé la reflexión del Papa Benedicto que es aplicable a este templo y a muchos más en este Continente: “Europa no debe olvidar sus raíces cristianas… a través del arte (edificios, pinturas, esculturas, música) el hombre de este tiempo puede encontrarse con Dios”. Y es que de hecho todo el arte religioso tiene por fin mostrar la fe y conducir a ella. Una joven no católica que paseaba en el viejo Continente, después de visitar muchas ciudades y sus templos, al contemplar toda su belleza solo pudo exclamar: “es que solo es posible edificar estos templos por la fe de sus constructores”. Y no se equivocaba al pensarlo y decirlo, pero hemos de estar convencidos quienes formamos parte de las comunidades: “edificamos un edificio material en razón de formar uno espiritual, siendo Cristo la piedra angular”.
Monserrat. La Virgen negra. La Virgen de la Montaña serrada. Un monasterio de los benedictinos. La comunión entre monjes y fieles. Espacio de cultura, de oración y de fraternidad. Una “Escolanía”: el canto de alabanza, el canto espiritual de niños (canto de calidad que eleva el alma a Dios). Pude hacer la visita a este lugar, el día de la Solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo. Haber participado en la Santa Misa Conventual, ha sido algo muy especial. En la celebración he sido guiado mediante los ritos  litúrgicos (a falta de saber el catalán), donde subrayo el valor de los cantos que ellos entonan y haber comido “pan sin levadura” (para los ministros, pues para los fieles es la “hostia que comúnmente conocemos). La visita a la Virgen de Monserrat es algo también hermoso. Pasar al Camerín y delante de ella, rezar un Ave María. Aprecio que es una de las imágenes bellas de la Virgen, tiene un estilo que comparte con otras como la de Torreciudad, de Loreto… es un regalo espiritual visitarle y amarle. Monserrat, comprende esta devoción mariana, pero se extiende a la espiritualidad benedictina, a la devoción del rosario y vía crucis en el monte, y al contacto con la naturaleza. Los servicios a quienes peregrinan aquí son buenos: transporte, alimentación, hospedaje. Confirmo que buscando a Dios y queriendo vivir la fe en Cristo, lo más seguro es caminar con María Santísima.
Pues Barcelona ha sido esto, además de los recorridos por el centro, conociendo otros templos (como el de Catedral, la Iglesia de Santa María del Mar…), avenidas y calles, el Tibidabo (el Templo Expiatorio), el Puerto Marítimo (y su Acuario), el Estadio del Equipo del Fut bol (y su tour).
A Dios gracias por esta experiencia y en el ánimo de conservar las bendiciones que me permite y aprovecharlas para continuar en su seguimiento.