El
Burgo de Osma, España, 2 de Agosto de 2012.
Una
de las gracias que me fue concedida en este tiempo, y que estando en Puebla en
medio de la preparación a la beatificación de Juan de Palafox y Mendoza no
imaginaba cumplir, fue la de conocer y orar tanto en Fitero, lugar del
nacimiento del beato, como en el Burgo de Osma, a donde llegó de Puebla de los
Ángeles y de donde partió Juan de Palafox y Mendoza a la gloria del cielo.
Si
me pregunto: ¿Cómo es la devoción a Juan de Palafox en Puebla y en la misma
España, en esos sitios donde desenvolvió su vida? La respuesta en verdad que no
la tengo. Pero si la pregunta me la dirijo a mi mismo, reconozco que con esta
oportunidad se ha despertado de manera especial el deseo de caminar en comunión
de fe y afecto con nuestro Santo. La historia de su vida está llena de la
presencia de Dios y a quienes hemos sido llamados a la vocación sacerdotal en
las Diócesis donde sirvió nos alienta el ejemplo de su vida y nos alegra saber
que contamos con su intercesión.
El
día de visita a Fitero, a través de la atención de un señor del lugar (muy
conocer del beato y artista que ha pintado su imagen), del Párroco y de la guía
(que explica a perfección el arte e historia del Templo) es que fue posible
acercarnos a la veneración de Juan de Palafox.
Y en
la visita al Burgo de Osma, fue en la coincidencia de la fiesta del Patrón de
la Diócesis, San Pedro de Osma. Su vida muy interesante y que tiene que ver con
la renovación de la vida cristiana después de un período donde la fe fue
expulsada. Ese día compartimos misa, procesión y convite con el presbiterio y
el Obispo del lugar. Estar en la Capilla del Sagrario donde está en el altar la
reliquia del beato, orando ahí, fue un momento de gloria.
En
la última parte, hablo en plural, puesto que pude compartir estas visitas
gracias a las atenciones del P. Jaime Hernández, que fue enviado de nuestra
diócesis de Puebla, a colaborar un tiempo en la diócesis de Tarazona que tiene
su referencia también con la vida de Palafox. Ahí este hermano sacerdote, está
a cargo de algunas comunidades (con él pude conocerlas en la fiesta de Santiago
Apóstol). Agradezco su apoyo, amistad y lo encomiendo a sus oraciones también.
Pues,
que el Beato Juan de Palafox y Mendoza, sea conocido, amado y que pronto veamos
y vivamos la alegría de su canonización. He sentido el gozo de saberme:
“Palafoxiano”.
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