jueves, 16 de agosto de 2012

Madrid y alrededores




Madrid, España, 9 de Agosto de 2012.


Antes de retornar a Italia, y después de haber estado en el servicio de confesor en Zaragoza, hice presencia en Madrid. Una experiencia grata conocer esta ciudad y desde ahí poder acercarme a otras bellas ciudades. El modo de llegada fue a través del AVE alcanzando la Estación de Atocha.
Visitando Madrid me ha gustado mucho caminar y caminar (y es que de otro modo no es posible). Y así llegar a Plaza España (monumento a Cervantes y a su Quijote y compañero); y visitar el Palacio Real; las diferentes fuentes (La Minerva); los arcos (de Toledo, la Puerta de Alcalá, Del Sol); la plaza de toros (las Ventas); la plaza mayor; entrar y disfrutar el Museo del Prado; sus avenidas (Gran vía)…
Junto con ello mi disfrute se dirige a sus Iglesias: para empezar la catedral de la Almudena (acompañada de la Cripta, el museo –vista panorámica- y capilla del Sagrario), la Basílica de San Francisco, la anterior catedral de San Isidro (donde la atención del Párroco fue muy especial al dejarme celebrar la santa misa en el camerín donde esta el cuerpo del santo), la Basílica de la Virgen de Atocha, la Santa Cruz, Iglesia del Carmen, la Iglesia de San Miguel, la Iglesia de San Ginés, la Iglesia de Jesús de Medinaceli, la Iglesia de los jerónimos… y también fue muy especial la visita al convento de las descalzas.
Hubo hasta tiempo de compartir un poco la alegría en la función del teatro del “rey León” que es una muy atractiva puesta en escena. Historia se puede decir conocida pero especial como musical (mi felicitación a los participantes y recomendable).
Además hubo ocasión de conocer en visita fuera de la capital, las ciudades cercanas y muy bellas de Toledo, Ávila y Segovia. El haber conocido “sus misterios” o sus “maravillas”, han sido una experiencia que anima el espíritu. Para mi de manera más profunda ha sido el gozo de haber estado en la tierra de Santa Teresa y San Juan. Respecto a ella el poder tener contacto con la devoción que a ella se dirige, a ella la doctora de la Iglesia. “Nada te turbe, nada te espante….”, luz de su palabra, claridad para nuestras vidas.
Pues una gracia la estancia en Madrid, que deja buenos recuerdos y renueva el corazón para seguir adelante.

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