Madrid,
España, 9 de Agosto de 2012.
Antes
de retornar a Italia, y después de haber estado en el servicio de confesor en
Zaragoza, hice presencia en Madrid. Una experiencia grata conocer esta ciudad y
desde ahí poder acercarme a otras bellas ciudades. El modo de llegada fue a
través del AVE alcanzando la Estación de Atocha.
Visitando
Madrid me ha gustado mucho caminar y caminar (y es que de otro modo no es
posible). Y así llegar a Plaza España (monumento a Cervantes y a su Quijote y
compañero); y visitar el Palacio Real; las diferentes fuentes (La Minerva); los
arcos (de Toledo, la Puerta de Alcalá, Del Sol); la plaza de toros (las Ventas);
la plaza mayor; entrar y disfrutar el Museo del Prado; sus avenidas (Gran vía)…
Junto
con ello mi disfrute se dirige a sus Iglesias: para empezar la catedral de la
Almudena (acompañada de la Cripta, el museo –vista panorámica- y capilla del
Sagrario), la Basílica de San Francisco, la anterior catedral de San Isidro
(donde la atención del Párroco fue muy especial al dejarme celebrar la santa
misa en el camerín donde esta el cuerpo del santo), la Basílica de la Virgen de
Atocha, la Santa Cruz, Iglesia del Carmen, la Iglesia de San Miguel, la Iglesia
de San Ginés, la Iglesia de Jesús de Medinaceli, la Iglesia de los jerónimos… y
también fue muy especial la visita al convento de las descalzas.
Hubo
hasta tiempo de compartir un poco la alegría en la función del teatro del “rey
León” que es una muy atractiva puesta en escena. Historia se puede decir
conocida pero especial como musical (mi felicitación a los participantes y
recomendable).
Además
hubo ocasión de conocer en visita fuera de la capital, las ciudades cercanas y
muy bellas de Toledo, Ávila y Segovia. El haber conocido “sus misterios” o sus “maravillas”,
han sido una experiencia que anima el espíritu. Para mi de manera más profunda
ha sido el gozo de haber estado en la tierra de Santa Teresa y San Juan.
Respecto a ella el poder tener contacto con la devoción que a ella se dirige, a
ella la doctora de la Iglesia. “Nada te turbe, nada te espante….”, luz de su
palabra, claridad para nuestras vidas.
Pues
una gracia la estancia en Madrid, que deja buenos recuerdos y renueva el corazón
para seguir adelante.
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