Assisi,
Italia 12 Agosto 2012.
Assisi,
la tierra de San Rufino, San Francisco y Santa Clara. Lugar donde hoy muchos
hombres y mujeres buscan a Dios en medio de la paz, la naturaleza, la fe y la
fraternidad. Aquí cumpliré una estancia de un mes. He comenzado con la hermosa
fiesta de Santa Clara. En la cripta de la Iglesia a ella dedicada está su
cuerpo (incorrupto) como signo de su santidad, y ahí se puede orar pidiendo su
intercesión y admirar el testimonio de su vida. Reconozco tanto en visitantes (peregrinos)
y citadinos (habitantes de Assisi) un gusto por estar aquí, mismo que comparto.
Pues en las calles, en el bosque, en los edificios (públicos y religiosos), en
las plazas, en las casas, uno encuentra la verdad de la historia de este lugar,
la belleza del arte, el respeto y fraternidad y la espiritualidad de un lugar
donde siglos atrás vivió la fe y el amor el “povero” de Assisi. Una ciudad
medieval, una población de este tiempo, una esperanza de no perder en el mañana
la riqueza humana y cristiana que hoy manifiesta.
Son
muchos los lugares señalados como especiales: La Basílica de Francisco, la de
Clara, La Catedral de San Rufino, San Damián, Santa María de los Ángeles (ahí
la Porciúncula)… hay diversos museos y se realizan variados espectáculos de
música y canto. Recorriendo la ciudad se reconoce como se cumple el encuentro
fraterno en el compartir un rato de plática y tomar un café. Es fácil encontrar
por las calles y plazas familias así como “hermanas, sacerdotes y religiosos”
(lógicamente abundan quienes pertenecen a la Familia Franciscana).
Assisi
se localiza en Umbría, una región a mi juicio bastante bella y agraciada de
espacios naturales magníficos y donde abundan ciudades que invitan a la
contemplación y propician un gusto por conocer la historia y el arte.
Creo
que será una buena experiencia para compartir lo suyo (lengua, historia, arte,
amistad, fe) y aportar lo nuestro. Habito en un espacio para peregrinos que se
llama “Casa Giovanni”, que es por así decirlo, el proyecto de un sacerdote que
ya murió y dejó esta casa deseando fuera una manera de servir a quienes
visitaran Assisi y pudieran encontrar a Dios en la paz y en la fraternidad. Por
ejemplo, la casa está edificada en una de las colinas que conforman el centro
de Assisi, entre la Basílica de Francisco y las de San Rufino y Santa Clara.
Por ello la casa tiene 3 niveles y en el último hay una terraza que regala una
bella vista del valle, desde aquí es posible admirar Santa María de los
Ángeles. A la sombra de los árboles, con el viento leve que sopla, acompañado
del rumor de las palomas que aquí en el tejado se posan. En este ambiente
redacto estas líneas.
Desde
aquí además de un saludo, un deseo de “paz y bien” y el compromiso de conservar
la comunión en la oración. ¿Por qué no repasar el Cántico de las creaturas o el
himno de hazme un instrumento de tu paz?
Alabado
sea Jesucristo.
ahhh cuanta tranquilidad transmites!!!Angelito, Muchas gracias por compartir y transportarme!! que hermoso lugar, disfrutalo!!! abrazos.
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