Roma, 17 enero 2014
Bien se dice que “el tiempo vuela”. En el anterior
escrito, anunciaba mi deseo de bien y paz para el año que estaba por comenzar,
y caray, en un abrir y cerrar de ojos ya nos encontramos superando la mitad del
primer mes. No siendo tarde todavía: ¡Muy feliz año 2014! Que Dios Principio y
Fin de todo, nos acompañe, nos sostenga y nos ayude a caminar en sus sendas.
En los ratos que fue posible, cumplí mi objetivo
personal de avanzar trabajos de algunas materias, y el lograr definir el tema
de investigación que debo realizar en este tercer y último año (que será en el
contexto de la organización eclesiástica).
Una cosa siempre del todo interesante en estas
fechas, es el visitar el “Belén” -que nos recuerda la llegada de Jesús en su nacimiento- y que se coloca en muchos lugares,
especialmente en las Iglesias (algunos incluso permanecen en áreas internas, que el
resto del año están clausuradas y para estos días son abiertas para la visita).
Algunos de estos nacimientos, que llegan a renovarse cada año, se basan en la historia de
Roma, de algún Barrio en concreto o devoción particular. Me ha parecido a lo que nosotros también hacemos en casa y en las Iglesias, una tradición que no habría que perder y que esperamos sea transmitida en las familias y Comunidades.
Pasadas las celebraciones, recuperamos el curso de
universidad y llevamos a este momento dos semanas. Por delante una más antes de
los exámenes del primer semestre. A nivel de Facultad de Derecho Canónico,
hemos celebrado la fiesta de nuestro Patrón, San Raymundo de Peñafort. Tradicionalmente
comprende la fiesta: Misa presidida por nuestro Decano, un tema impartido por
un Profesor invitado –le siguen unos sencillos bocadillos- y se finaliza con un
evento cultural, que en este caso fue la visita a la Necrópolis Vaticana (lo
subterráneo a la Basílica de San Pedro, para llegar a comprender cómo se ubica
la tumba del Apóstol y el edificio de culto que sobre la misma se ha
edificado). Aunque es la segunda vez que la visito, no deja de emocionar el
lugar y el repaso de lo que se escucha.
El resto de la experiencia de estos días, es
además de las clases, la vida del Colegio y la atención a los eventos que nunca
dejan de admirar en cuanto a la vida de nuestra Iglesia, como fue el anuncio de
los nuevos Cardenales que el Papa ha nombrado y que estarán por aquí en febrero
próximo para el consistorio; como son las noticias del Santo Padre de cada día
–homilía, ángelus, audiencia…-; y desde aquí a lo que sucede en Puebla como la
Peregrinación de sacerdotes a Ocotlán -16 enero-; como lo es el Sínodo en
marcha que la próxima semana tendrá su primera Asamblea; etc.
Dedico las últimas líneas a mencionar con afecto y
en la fe, que me han comunicado por diversos modos –skype, whatsapp, email, Facebook
o twitter- intenciones personales y familiares, sea por vivos que por difuntos,
sea por cosas de felicidad que de preocupación o pena. Oremos por quienes se
encomiendan a nuestras oraciones. El Papa en la carta que envío esta semana a
los recién nombrados cardenales les decía al final: “Quedo a tu disposición y
por favor, te pido que reces y pidas que recen por mi”. Aprovechándome de estas
palabras, que en sus oraciones no quede yo fuera, que ustedes no lo estarán de
las mías. Hasta pronto.

Gracias padre. Le aseguro que esta en nuestra oración.
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