Roma,
25 diciembre 2013.
Natale
del Signore.
“Ab
Urbe condita anno septingentésimo quinquagesimo secundo;
anno
imperii Caesaris Octaviani Augusti quadragesimo secundo;
toto
Orbe in pace composito, Iesus Christus, aeternus Deus aeternique Patris Filius,
mundum volens adventu suo piisimo consecrare, de Spiritu Sancto conceptus,
novemque post conceptionem decursis mensibus, in Bethlehem Iudae nascitur ex
Maria Virgine factus homo:
Nativitas
Domini nostri Iesu Christi secundum carnem”.
Este
es el anuncio que hoy alegra nuestra vida y que ilumina al mundo a pesar de sus
tinieblas.
Quiero expresar un sincero deseo de felicitación por esta Navidad y confirmar un propósito de comunión y paz.
Han
pasado algunos días desde la última vez que aproveche escribir en este blog, y
reconozco que me ha faltado oportunidad de hacerme presente. La intención de
crear este medio fue (y es) compartir el caminar que vengo haciendo aquí en
Roma para conservar la comunión con cuantos a la distancia nos une un lazo de
amistad y afecto.
En
distintos y recientes intercambios de comunicación, ya es común el tema de que
“falta poco” para regresar a México. Y como debemos decirlo, conviene añadir
“primero Dios –si Dios quiere-.
Y es
que seguramente para el próximo verano –entre julio y agosto- espero regresar a
la Patria e integrarme a nueva encomienda. Lo que separa el momento actual y el
del regreso, es el tiempo para finalizar los estudios y presentar los exámenes
finales. Esperamos aprovechar también esta ultima parte académica. Una vez que
pase la Navidad que por ahora inicia, tendremos ya la mira puesta en la próxima
cuaresma-Pascua que tendrá para la Octava de Resurrección, el feliz
acontecimiento de la canonización de Juan Pablo II, algo que seguramente será
extraordinario por su contenido de fe y por la manifestación de la
universalidad que seguramente se dará –si bien se volcará el Pueblo de Polonia
no menos el resto del mundo que siente a este Santo como suyo-.
En
el Colegio, también las cosas se van cumpliendo pacíficamente, tanto la
convivencia como el trabajo personal (espiritual sobre todo, al lado del
académico). La única salida digamos social que me he permitido, la hicimos
juntos cuatro sacerdotes para visitar tres lugares con historia etrusca, algo
de lo que no había visitado en este tiempo (Viterbo, Tuscania y Tarquinia).
Como acontecimientos de Iglesia importantes, en los que participé, fue concelebrar en las misas del jubileo de las familias y en Cristo Rey
que además representó el final del Año de la fe convocado por el Papa Benedicto
XVI que esperamos haya dejado muchos frutos. Fueron las primeras oportunidades de
acompañar al Papa en este nuevo ciclo de estudios.
Los
poblanos que estamos por acá, al menos en tres ocasiones nos hemos reunido para
convivir y pasar un momento en común, repasando algunas cosas o disponiendo
otras, esto siempre ayuda y creemos coloca bases para el buen caminar después
cuando regresemos y podamos recordar lo aquí vivido. En ese contexto es que
recibimos las noticias del Sínodo que se ha convocado en Puebla y la
designación de dos nuevos obispos auxiliares para la Diócesis.
Como
Colegio Sacerdotal Tiberino –donde vivo-, celebramos juntos el motivo de la
Navidad –antes de partir algunos o a su casa o a pastoral-, lo hicimos con la
Santa Misa, la cena y después un momento de convivio fraterno.
De
los tres años que paso por aquí, en esta ocasión decidí no salir a pastoral de
diciembre (pasar estas fechas en una Parroquia), pues en años pasados había
estado en Calabria y luego en Sicilia. La intención de esto, responde a
facilitarme la experiencia ahora en Navidad como en Semana Santa de celebrar
estas fiestas de nuestra fe estando cerca del Papa, pues considero es uno de
los aspectos esenciales de estar en Roma por unos años. Ya ayer en la noche fue
el primer momento en la Misa de Navidad, hoy el segundo al estar en la Plaza de
San Pedro para la bendición Urbi et Orbi y espero poder estar en las vísperas
de fin de año y en las misas de Año Nuevo y Epifanía.
Así
el pasar de estos días. Ya para terminar esta redacción, renuevo el
agradecimiento por el bien que recibo –traducido en las oraciones, buenos
deseos y mensajes que me participan- y participo mi propósito renovado de orar
por sus intenciones y conservar la comunión de afecto.
Desde
aquí con mucho gusto les anuncio que Jesucristo es la verdadera luz, que
ilumina a todos los hombres… Lux vera, quae illuminat omnem hominem…
¡Feliz
Navidad!
P.D.
El próximo envío será en estos días, ahí el deseo para el año próximo.




Angelito, buenas tardes!!! que bonitas Fotos con el Santo Padre!!! que bueno que escibes, ya lo esperaba!!! Abrazos!!
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