Roma, 5 de Enero de 2013.
Hoy terminó mi presencia en la Parroquia del Divino Salvador (Partinico, Sicilia), donde he vivido el fin e inicio de año. Hoy una vez más se ha tratado de la ya bien conocida experiencia de “despedirse” que no es automática (es decir, no se trata de un simple ‘ya se acabó, vámonos’), pues la vida comunitaria al final siempre marca nuestra vida.
Los gestos finales fueron como decimos también “la cereza sobre el pastel”, haber presidido la misa de este viernes, concelebrando el Párroco, haber recibido muestras de aprecio y del “costo” de la separación de algunas familias junto con sus buenos deseos y la esperanza de un próximo encuentro –que podría ser la pastoral de semana santa u otra-, el detalle de Don Carmelo (Párroco) de haberme llevado a cenar a un restaurante mexicano (los hay por estos lados) y así agradecer mi presencia… y todo lo demás.
Dejo a la Providencia la oportunidad de una próxima visita, pero conservaré con aprecio la experiencia ya cumplida.
El viaje en avión (una hora de vuelo), lo estimo nuevamente como un regalo, pues es una maravilla como en el caso presente, estar a 9000 metros de altura (si no me equivocó al recordar el anuncio del Piloto), estando en el exterior del avión la temperatura a -45 grados, viajando a 800 kms por hora y disfrutando de unas “vistas” muy agradables para mí. Todo esto me permitió recordar aquello que siempre llega a mi mente estando en el avión por los cielos: “Yo pensaba que el hombre era grande, por su poder, grande por su pensar, grande por su saber… me equivoqué pues Grande solo es Dios… Sube hasta el cielo y lo verás, que pequeñito el mundo es, sube hasta el cielo y lo verás…”.
Ya me encuentro nuevamente instalado en el Colegio, esperando que este lunes recuperemos el curso académico (por cierto con fiesta para la Facultad de Derecho Canónico, por la memoria de su Santo Patrono, Raymundo de Peñafort). Dios nos conceda a todos continuar nuestras vidas seguros de su Providencia y confiados a ella. La ganancia de este tiempo, además de haber celebrado la fe en la Natividad del Señor, de haber hecho un servicio, de haberme comunicado con mi Familia –un modo de vivir en común este tiempo-, de haber establecido lazos con nuevas personas, haber conocido un poco de Sicilia, pues una ganancia más a todo esto, son algunos “kilitos” más que haber cómo le hacemos para dejarlos.

hola Angelito, que lindo detalle el de "Don Carmelo", que padres fotos, todas!!! y los kilitos de más, con ejercicio, bueno eso hare yo, Cuidate. Abrazos.
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