Roma, 10 Septiembre 2012.
Han terminado los felices y pacíficos días en Asís. La gran diferencia entre una visita para conocer la Ciudad, en que resulta realmente difícil apreciar en profundidad la belleza material y espiritual, y el vivir un tiempo en ella, está en el hecho de poder “tocar” el lugar de manera detallada y así permitirse “sentir” más en la mente y corazón el mensaje que Dios quiso transmitir a través de sus santos, así como ser de alguna manera “testigo” de la historia de siglos de esta Ciudad y de la vida de quienes hoy siguen “edificando” humana y cristianamente este lugar.
Por ejemplo, un día de visita a Santa María de los Ángeles, en la Porciúncula, mis ojos se detuvieron en la realidad de un altar dentro de ella, y es que si bien lo había visto otras veces, fue hasta ese momento en que pensé: “¿y será posible celebrar la misa en este altar?”. Ya había participado en algunas misas en diferentes espacios de Asís, pero ciertamente en esas ocasiones por razones de horario en la visita o estancia no se había dado la oportunidad de “pre anotar” una misa, el solicitar el permiso de celebrar “yo mismo” (solo) la misa. De modo que ha sido una dicha especial en este tiempo haber celebrado dos misas en la Porciúncula y una en la Tumba (Altar) de San Francisco.
Un domingo por la noche he presenciado un musical de “Chiara di Dio” (Santa Clara) en el teatro de Asís. Reconozco la calidad de la obra, que es de un buen nivel especialmente en lo que respecta al canto y la actuación. El mensaje que transmite, favorece admirar aún más la “espiritualidad” franciscana y la maravillosa vida de esta Santa. Nos fue comentado antes del inicio de la obra, que quienes forman este grupo artístico, son como una “familia”, jóvenes que comparten el valor de la fe y el entusiasmo por las artes.
El domingo 2 de septiembre, asistiendo a Misa a San Damián, se celebraron las profesiones temporales de unos jóvenes novicios de los frailes menores. El ambiente era excepcional, pues ya de por sí el lugar es sumamente elocuente en cuanto permitir el “contacto” con Dios. Además la Eucaristía estuvo llena de la alegría propia de la fe, pues fue posible por un lado reconocer a Dios como el autor del llamado (quien da el don de la vocación), y por otro, fue posible reconocer que la Iglesia recibe este don de Dios y se beneficia de él. Los jóvenes que profesaban sus votos mantuvieron un semblante de gozo, y en el de sus papás y familiares se mezclaban como es de imaginar, la alegría con una cuantas lágrimas. Esta celebración fue ocasión para agradecer el don de la vocación de cada uno y el suplicar al Señor que suscite más vocaciones en el campo de su Iglesia.
La última consideración que hago, la dedico a todas las personas con las que me fue posible compartir estos días. Algunas de ellas, en un trato fugaz al momento de los alimentos, otras con la oportunidad de largas y frecuentes platicas. Creo que puedo decir que se crearon algunos buenos lazos de amistad que deseo y espero puedan continuar: con sacerdotes, seminaristas, frailes, religiosas, personas de Asís y peregrinos (de diferentes partes del mundo). Muy en especial, un reconocimiento de corazón a las personas de la Casa Papa Giovanni y de la Accademia Assisi, con quienes hubo más, mucho más, la oportunidad de compartir y de recibir sus atenciones.
No dudo en decir que esta vivencia, como lo decía al principio, es un verdadero “tocar y sentir” Asís. Es de esas experiencias que marcan positivamente la vida y la llevan adelante. Queda bien decir: Arrivederci Assisi! (¡Hasta pronto Asís!).
Angelito, es la segunda vez en esta semana que escucho estas palablas (por 2 sacerdotes) "SENTIR MAS EN LA MENTE Y EL CORAZÓN" para mi es como vivir plenamente!!! gracias por compartir, Dios te siga Bendiciendo!!
ResponderEliminar