domingo, 20 de mayo de 2012

El don de una Madre...



Quiero partir de 4 pequeños sucesos:

1.- En la Residencia Sacerdotal donde vivo (llamado Colegio Tiberino), por diferentes espacios de la Casa, se encuentran Imágenes de la Santísima Virgen. En estos días de Mayo, la bella experiencia que propician las Religiosas que sirven en la Casa, es colocar al lado de cada una de ellas un pequeño recipiente en el que se contienen: “flores”.
2.- En días, pasados, yendo en Peregrinación a San Giovanni Rotondo, a visitar al Padre Pío, además de rezar el rosario en el camino, vimos la Película sobre la vida de este Santo. Un momento crucial de la historia, es cuando su Mamá lo visita y poco después muere. Dentro de la película es palpable el fuerte dolor que se suscitó en el corazón de Padre Pío –si a esto sumar la experiencia de “la pasión” que padecía el Santo, por aquello de los estigmas y desconfianzas de algunos-.
3.- En otro, espacio de tiempo que pude aprovechar, he visto el documental “la ultima cima”, que presenta la figura de un sacerdote de nuestro tiempo. Ya sería suficiente decir, que es altamente recomendable verlo, pues ayuda a motivar nuestro espíritu en la estima del Misterio de la Vocación Sacerdotal, pero me he fijado además de todo (pues es también agradable conocer al otro personaje de la historia que comparte la ‘ultima cima’) en la presentación física del disco, pues ahí he encontrado “la oración de una Mamá que pide a Dios el don de un hijo sacerdote”, oración escrita en el 1958.
4.- A un costado de la Universidad a donde cada día voy a lecciones, está el Templo de San Agustín. Ahí está el altar que conserva los restos de Santa Mónica. Sí, la Madre de San Agustín. Sí, la mujer que obró de alguna manera la conversión de su hijo. Sí, la mujer que además de coraje, valor… amor por un hijo, poseyó el don de la paciencia y perseverancia gracias a su fe en Dios.
Si visitar este altar es una maravilla, no menos haber visitado días atrás otro altar con una historia semejante: el de Santa Rita de Casia, cuya fiesta es este 22 de Mayo. La Patrona de las causas imposibles, por aquello del esposo e hijos con los cuales batalló para acercarlos a Dios y a la Vida Eterna, algo que también consiguió.

Como se pueden dar cuenta, el factor o elemento común es hablar de la presencia de “Mamá”.

Siendo este mes dedicado a la Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre Nuestra. Siendo que en este mes de Mayo, celebramos un día -que encierra el resto de días de nuestra existencia humana- donde nuestra mamá es el centro de nuestra consideración.
Sería un acierto en nuestra vida, además de agradecer a Dios el don de Mamá, el encomendarle a la Providencia Divina. Sea desde una posición subjetiva –por la experiencia del compartir y convivir con nuestra Madre a lo largo de los años que tenemos y por todo lo vivido, bueno y malo- que objetiva –por el solo hecho de que estamos aquí gracias a Ella- hoy debemos y queramos comulgar en el amor con Ella. Vivamos la “bendita correspondencia” del amor humano, donde se va y se retorna, se da y se recibe, se ama y se es amado.

Sería además un acierto en nuestra vida cristiana, fortalecer la verdad de nuestra devoción a la “Madonna” –en su perfecta connotación: La Virgen, Nuestra Señora-. ¡Vaya regalo que dispuso Dios para nosotros! contar con el amparo, protección, cuidado, guía, compañía… amor de una Madre del Cielo.

Si el modo en que puedo decir este mensaje es este y solo este: “como un hijo” –un varón que experimenta el amor de unas Madres (una a la derecha de Dios y otra, aquí gracias a Él)-: ¿Qué puede decir, quien ha recibido el don de la maternidad? ¿Cómo expresa su experiencia quien es Madre? Una Madre está dispuesta a todo por un hijo –y hemos de entender, dispuesta a todo el bien posible (sacrificio por amor)- ¿y si el hijo, la familia, el esposo no corresponden? ¿Este amor tan grande, no tendrá una razón superior, aquello que sobrepasa toda comprensión humana, y que llamamos Dios? ¿Habrá una finalidad a la que tiende el amor de una madre, que sea mayor que esperar una larga vida para sus hijos, la unidad de ellos aquí, una vida ‘desahogada’, una profesión, etc.? ¿Cómo nos puede iluminar la presencia de María Santísima, al lado de su Hijo Jesucristo –algo trascendental- y también al lado de la Iglesia y de cada uno de nosotros?

Para mí, sería interesante saber respuestas concretas a estas inquietudes. Pero más valioso sería para mí reconocer en la vida de cada Madre y por ella de su Familia, que este don maravilloso de la maternidad es aceptado, aprovechado y que está produciendo el ciento por uno.
Mientras, oremos y encomendémosles al Señor. Que María, nunca nos deje solos y como verdadera Madre, haga que nos bendiga el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

3 comentarios:

  1. Amen. Angelito, yo creo que el AMOR de una madre es lo máximo y de este amor nacen todos los dones, que para mi el mayor don que poseen las mamás es el de la paciencia!!! que es admirable. Ya vi el documental o pelicula, esta muy padre!!gracias por compartirla. gracias por ser sacerdote y gracias por ser mi amigo!!!

    ResponderEliminar
  2. Yo como madre creo que es un gran don.ser colaboradora directa de Dios para poder dar vida , es lo más maravilloso del mundo y el amor más parecido al que Dios nos tiene, lo soporta todo sin esperar nada a cambio

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Te agradezco muchísimo Isabel, la verdad que tus "pequeños" son bellos dones de Dios, y Ustedes como Padres, en especial tú, deben amarles y mostrarles el camino y verdad del amor. Que ellos aprendan a dar gracias por su vida al Señor y sepan desde ahora responderle y así compartir con Él la feliz eternidad. Dios siga bendiciéndote y seas feliz como Madre y Esposa.

      Eliminar