Roma, 21 septiembre de 2013.
Pasados estos días y encontrando un poco de reposo para escribir nuevamente
retomo comentar algunas cosas (con el fin de siempre, de poder estar en comunión).
Ante todo debo decir que estoy bien, que Dios me viene
dando este tiempo de tranquilidad y que he estado disfrutando las últimas vivencias.
Gracias a Dios juzgo positiva la experiencia y pues también sé que queda abierta una
expectativa respecto a continuar el aprendizaje y ejercicio del idioma. También ya había anotado que he realizado el
curso en Reading, a una media hora de mi lugar de habitación. Resultó una "rutina
agradable" caminar cada día por la mañana y tarde desde la Abadía a la estación de tren y después de las lecciones regresar a
casa.
Fuera de Londres visitamos la bella Oxford, el Castillo de
Windsor, también Wínchester, Salisbury, Stonehenge
y Portsmouth.
Pero lo más importante no creo haberlo encontrado en las calles,
monumentos y museos. Me quedo con el valor de las personas que pude conocer,
tratar, sea en la Abadía como en la Parroquia y Escuela de inglés; son las personas con
quienes conviví y a
quienes puedo decir que recuerdo con gusto. A la distancia de algunos días de haberles dejado de ver,
no les olvido, pido por su bien y espero en el caso de las personas más cercanas poder continuar la
amistad. Salí de
Inglaterra la mañana
del lunes 19 de agosto. Destino intermedio Roma para llegar el mismo día a Sicilia.
Fue un viaje un poco cansado, pues pude hacer escala en
Roma por 4 horas. Al final del día, estaba llegando a Palermo, siendo recibido por caras
sonrientes y corazones contentos. Después de algunos días (desde Semana Santa) recuperábamos el poder saludarnos. Yo
comenzaba un tiempo de “vacaciones” combinado con un tiempo de espiritualidad.
El día 21 de agosto comenzó para mi una experiencia muy interesante. Me integré a una peregrinación a Medjugorje, al lugar que
se indica por muchos como el sitio donde la Virgen se viene apareciendo, donde
crece una fuerte devoción a la Reina de la Paz. Por cierto en medio de la
incertidumbre que provocaba en esos días la triste realidad de Siria, era muy sentida la oración pidiendo por la paz del
mundo.
Fue una estancia de 7 días, ahí donde desde el 1981 hay una
historia de contar. Para quien conoce y para quien no conoce, quizás ayude recordar las primeras
palabras que escuché que describían o presentaban este sitio: “Aquí nada que ver”. Y es que en realidad, en
este lugar de la Bosnia Herzegovina, la visión del sitio no es por nada
interesante: piedras, cerros, poca infraestructura, campos… Pero si no hay “nada que ver” si me he encontrado con “mucho que vivir”. El modo de realizar la
peregrinación implica
horas de oración
ante el Santísimo,
rezo del Via Crucis, del Rosario, posibilidad de confesión, conocer diferentes “frutos” de la fe (Comunidades,
Asociaciones, Apostolados…). Se iniciaba muy temprano la actividad y se terminaba
tarde (siempre había algo que hacer). El entusiasmo y comunión de las personas a pesar de
la diversidad de origen, lengua o cultura, nunca fue obstáculo para vivir cada día una agradable participación y encuentro en lo que estaba
organizado.
Resultó una bella experiencia y un nuevo modo de experimentar una “peregrinación”. Gracias a Dios el camino
resultó de
ida y de regreso con bien.
Ya en tierras italianas nuevamente, tuve ocasión de combinar un poco la
presencia en Parroquia (aunque en modo básico, pues era período de verano en la organización parroquial, muy diferente a
lo que había
encontrado tanto en Navidad como en Semana Santa) con el hecho de conocer
diferentes sitios como Palermo, Catania, Messina, Agrigento, Siracusa, el Etna… donde entre la naturaleza,
lugares medievales, puertos, Santuarios… puedo confirmar que es un sitio maravilloso, “bendecido” por Dios. Y como puedo
decirlo prácticamente
de cada lugar que vengo conociendo, lo mejor de lo mejor es la gente, las
personas, los seres humanos (con toda su realidad de alegrías y penas, de esperanzas y
preocupaciones) que voy conociendo, y con quienes voy creando un vínculo de amistad.
Aprovechando la presencia anticipada en la Universidad,
pues el año
académico
lo comenzaremos el próximo 7 de octubre, he realizado mi inscripción al tercer año de la licencia en Derecho
Canónico
(es el último
y regresamos a casa si Dios lo quiere).
En medio de la actividad de esta semana, el miércoles 18, nos reunimos a
cenar los 7 sacerdotes de Puebla que estamos viviendo en Roma. Unos sabemos nos
queda un año de
estudios aquí, hay
quien sabe son dos o hasta 4 años. Nos era necesario saludarnos y ofrecernos el estar
cerca y en sentido de compañía, pues como se debe entender somos “hermanos sacerdotes” y por ahora “en la misma barca”.
Dejo para otra ocasión, comentar lo sucedido el
martes pasado (17 de septiembre) cuando el que escribe, por gracia de
Dios, llegó
dicen algunos al “club” de los “40”. Pero eso es otra historia
que con calma espero comentar… hasta pronto (foto abajo: no es la fiesta mexicana del 15, es el final de la cena que me regaló el Colegio con motivo del cumpleaños, gracias a los Padres y Religiosas).
N.B. Hoy sábado 21, hicimos como Colegio Tiberino de Roma una visita a
Asís
(para saludar a San Francisco y Santa Clara), y mañana domingo salgo para
Eslovaquia a encontrar a mi compañero de estudios (Padre Tomas) quien me recibe en su casa y
me ayudará a
visitar algunos lugares. Espero también esto platicarlo con gusto a mi regreso. Dios nos ayude a
todos.




Hola Angelito, Que tengas un buen inicio de curso!!! y pues ya estaré esperando la reseña del cumple, muy bonito todo lo que nos compartes, que Dios te siga bendiciendo. Abrazos!!
ResponderEliminar