domingo, 11 de agosto de 2013

Descansen en paz...



Farnborough, Inglaterra 11 agosto 2013

He decidido escribir un poco a partir de una noticia que se suma después de estos 24 meses fuera de México, a algunas otras que había anteriormente recibido y que siempre me han hecho experimentar lógicamente un pesar y una tristeza junto con la necesidad particular de la oración y de la gratitud.

Enunciar nombres como Karime, Carmen, Anita, Cutberto, Elisa, Carlos, Andrés, P. Telesforo, P. José, P. Etelberto, P. Juan O., P. Marcos David, P. Juan G... Significa citar a personas que han fallecido durante este tiempo y a las que tuve ocasión de tratar o al menos de saber de su presencia al lado de sus seres queridos, y los últimos eran sacerdotes de nuestra Diócesis; ellos ya han respondido al llamado de Dios para estar a su lado por la eternidad.

Desde este 8 de agosto, participamos también de la noticia de la presentación ante nuestro Padre Bueno del sacerdote Félix López González. Una historia me une especialmente a él, pues, en el curso 1994-1995 compartí a su lado la vivencia de mi año de servicio pastoral. Esto cuando él cumplía como párroco de santa María del Pilar, Zaragoza, Puebla.
Para quienes intenten reconocer de quien escribo, estaba en últimas fechas a cargo de la Parroquia de Santo Domingo en Izúcar de Matamoros, de donde precisamente en fecha de la fiesta patronal ha recibido su llamado al Cielo. Además desde hace poco más de dos años si no me equivoco fungía como Canónigo de nuestra Iglesia Catedral en Puebla. Su recorrido ministerial lo cumplió tanto en la Sierra norte como en la Ciudad (El Parral, Alseseca) y con gusto participó en cuestiones de la familia (Encuentro matrimonial).
Quienes le conocimos de cerca, conocimos algunos detalles como el gusto por la coca cola o la intención de ser "rápido" y no llegar tarde... En lo personal, me apropio del recuerdo de los últimos encuentros que tuvimos en Puebla, cuando al saludarnos siempre se dirigía a mi con grande respeto, estima y sencillez; así como no podré olvidar el haberme acompañado en el momento de mi ordenación y primera misa y el que yo haya asistido a sus 25 años como sacerdote.

Siempre tuvo palabras de ánimo y de buen deseo que hoy, como antes le agradezco. Dije que nos acompañamos en el año de servicio pastoral (subiendo y bajando en las actividades de la parroquia de Zaragoza, pasando de Oyameles al Valle, o de San Miguel a Las Trancas, o de Plan de Guadalupe a  Ocotlan, o de Acuaco a Morelos... ), pero como también le llamamos, fue un verdadero año de "experiencia pastoral" pues en mi caso el hacer era secundario -pero algo hicimos- y fue primordial el aprender para llegar a ser. En el repaso que hago de mi camino vocacional, siempre he considerado el antes y el después de Zaragoza, fue como un parte-aguas. Pude por entonces valorar directamente la vida parroquial, donde como sabemos y hemos vivido se dan las alegrías y las penas, las esperanzas y las preocupaciones, donde se logran éxitos y se sufren desilusiones. Fui testigo del día a día de un sacerdote, del ejercicio del ministerio sacerdotal al que me encaminaba. Me atrevo a escribir que juntos, Párroco y dos seminaristas -Mario, que luego se retiro del Seminario-, vimos nacer el Seminario de la Sierra Norte, cuando en aquel 1994 llegaron 10 jóvenes de diversas parroquias a fundar el primer curso de seminaristas que ha empezado a dar sus frutos y que hoy es una bella realidad como institución.

Hoy hago un breve recuento de mi trato con el P. Felix, mismo que nace de la noticia recibida. Ya he elevado unas primeras oraciones y celebrado la Santa Misa por su eterno descanso. Alguna vez me he preguntado que pasará cuándo yo muera, ¿quien pedirá por mi? Casi de manera inmediata se podría responder que la propia familia y la Comunidad cristiana. Pues, debo caminar con esta esperanza, y por ahora pedir por los sacerdotes que me están precediendo y animar (digamos aconsejar o educar) a la Comunidad cristiana ha contemplar esta magnífica obra de caridad. Dentro de las opciones de ayudar a la Iglesia, una es pedir por el florecimiento de las vocaciones sacerdotales, otra ayudar al Seminario y pedir por la santificación y fidelidad de las vocaciones actuales; pero podemos ser conscientes de una acción más que es pedir por el eterno de los sacerdotes de quienes vamos conociendo su partida.
Pensemos: posiblemente ha fallecido el que nos bautizó, o el que nos sirvió en nuestra parroquia, o aquel con quien tuvimos un momento feliz o de quien recibimos quizás un mal gesto... A fin de cuentas todos y cada uno de ellos se han presentado ante Dios nuestro Padre y nos queda interceder por su bien. Y cuando nos llegue a todos nosotros el momento de obedecer al llamado definitivo del Señor y pasar de la verdad de este mundo a la contemplación de su rostro por la eternidad, sea con la compañía de la Comunidad Peregrina en la Tierra Iglesia- y que seamos recibidos por la Comunidad gloriosa de los Santos que jubilosos alaban a Dios ellos que también son la Iglesia, nuestra Madre-.


PRECES POR LOS SACERDOTES DIFUNTOS

Oremos, hermanos, a Dios todopoderoso y pidámosle que escuche nuestras oraciones y acoja en la asamblea de los santos a nuestros hermanos N.N. que mientras vivieron en la tierra dedicaron su vida al servicio de la Iglesia.
Respondemos: Te rogamos, óyenos.

- Para que el Señor, que escogió a nuestros hermanos N.N. como pastores de nuestra comunidad los cuente ahora entre sus siervos prudentes y fieles. Roguemos al Señor.

- Para que quien presidía nuestras asambleas aquí en la tierra, acompañado ahora de aquellos que apacentaron a la grey del Señor y que los han precedido en las moradas eternas, celebren a su Señor en la Asamblea festiva de los elegidos. Roguemos al Señor.

- Para que quienes consagraron su vida a anunciar el Evangelio de Cristo a los fieles gocen ahora contemplando cara a cara aquella misma verdad en la que creyeron y predicaron a los hermanos. Roguemos al Señor.

- Para que el Señor mire bondadosamente a nuestra comunidad, nos conceda mantenernos firmes en la fe apostólica, en plena comunión con nuestros pastores, y quiera librar al mundo de todos los males. Roguemos al Señor.

Escucha, Señor, con piedad, las oraciones que te dirigimos por tus sacerdotes difuntos, a quienes mientras vivían en la tierra encomendaste la misión de representar a Jesucristo en la asamblea de los fieles, haz que ahora sean reconocidos por el Pastor Supremo y consigan el premio de los siervos fieles. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

V. Réquiem ætérnam dona eis, Dómine, et lux perpétua lúceat eis.
R. Dum véneris iudicáre sæculum per ignem.

Kyrie, eléison, Christe, eléison. Kyrie, eléison.
Pater noster...

V. Requiescant in pace.
R. Amen.

V. Réquiem ætémam dona eis, Dómine.
R. Et lux perpétua lúceat eis.

V. Requiescant in pace.
R. Amen.

V. Animae eórum et ánimæ ómnium fidélium defunctórum per misericórdiam Dei requiéscant in pace.
R. Amen.

2 comentarios:

  1. Descanse en Paz, mis oraciones para él que ya esta gozando de la vida eterna! Angelito te mando abrazos y saludos. Cuidate!

    ResponderEliminar
  2. Al leer lo que escribió, parece que yo lo estaba describiendo a usted, en los peores momentos y en los mejores ha estado presente, las mejores palabras de animo , consuelo han sido las suyas. En mis oraciones esta presente hoy y siempre hasta el final y mas.Dios lo ilumine y lo traiga de regreso pronto.

    ResponderEliminar