Roma,
18 Octubre 2012
Hemos
comenzado en la Universidad de la Santa Cruz en Roma, un nuevo año académico.
La primera Autoridad (El Gran Canciller) por participar en el Sínodo de los
Obispos, no pudo celebrar como es tradición la Misa de Inicio -el pasado lunes ocho
de este mes-. La Misa la ha presidido el Vice Canciller de la Universidad
(Mons. Fernando Ocáriz) y tendremos hasta el cinco de noviembre el Acto
académico solemne que se realiza al inicio de cursos.
Quiero
destacar de la homilía que nos fue dirigida algunos puntos que me hacen
comprender aún más el valor de ofrecer mi estudio y asistencia a la Universidad
este año:
1.- Siendo el contexto
el Año de la fe, se meditó un texto del Profeta Ezequiel (36,26-27).
Reconociendo que el Espíritu Santo nos incorpora a Jesús según el plan de Dios
Padre, por ello tenemos la obligación de confesar la fe con palabras y
obras. El Papa en la invitación a vivir
este tiempo de gracia indica que la renovación de la Iglesia pasa a través del
testimonio de cada uno de nosotros: debemos ser “protagonistas” del Año de la
fe por el buen testimonio, las buenas obras.
2.- En este Año de la fe
que veamos renovar la fe en el amor de Cristo que se da por todos, especialmente
al contemplar el Misterio de la Cruz y de la Eucaristía. Son dos aspectos que
no nos pueden faltar en la vida, en el curso de este Año de la fe y Año
Académico. La participación en la Eucaristía y la adoración de la misma son muy
fáciles de comprender, lo que resulta tantas veces un “misterio” –no por
complicado sino por su grandeza- es la Cruz de Cristo en nuestras vidas. Pero
sean nuestras sus palabras y lo serán sus promesas: “tomen su cruz de cada día
y síganme y heredarán la vida eterna”.
3.- La fe es absolutamente necesaria en el
estudio de la teología y las demás ciencias eclesiásticas (por supuesto que
debo pensar esto del estudio del Derecho canónico). No se puede hacer el
estudio sin fidelidad a la Revelación, transmitida por la Sagrada Escritura, por
la Tradición viva de la Iglesia e interpretada por el Magisterio. No olvidar:
“se estudia bien cuando la materia de estudio se hace materia de la oración”.
Somos invitados con la fe y la oración a empeñarnos según nuestra posibilidad y
capacidad a mejorar día a día el “intelecto de la fe” con el uso adecuado de la
inteligencia (será lo señalado por Juan Pablo II: fe y razón). Debemos sentir,
en modo vigoroso y pleno de alegría, la íntima tensión de la inteligencia
informada de la fe, que mueve a conocer siempre más profundamente aquello que
se cree: “aprender a pensar en la fe y desde la fe”.
Al
escribir este comentario, han pasado prácticamente dos semanas de labor
académica. A la luz de lo antes citado, en este segundo año tengo la oportunidad
de participar en materias como: Derecho canónico del matrimonio y de la
familia, Derecho Patrimonial canónico, Derecho Procesal canónico, Derecho de la
persona, Derecho de las relaciones Iglesia y Sociedad civil. Desde el comienzo
se muestran estas asignaturas de grande valor práctico y de servicio en la
Comunidad cristiana que busca vivir la justicia y participarla a los demás.
Espero
a todos nos diga algo el Año de la fe. Por ahora me permito solo decir una
frase que me a parecido importante: “no se trata de triunfalismos”. Y es que
podríamos hablar y hablar de la fe, sin empezar por revisar, corregir, adecuar,
mejorar, madurar, crecer, compartir… la fe, desde su esencia: “creer en Dios,
revelado en Jesucristo” y “vivir unidos en el amor a Él”. Buen año –de la fe y
en la dedicación sea al estudio que al trabajo-.
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Angelito, deseo que sea un buen año de estudio, se escuchan muy interesantes las materias que llevaras. Ah me encanta el fondo que le pusiste al blog. Saludos
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