lunes, 7 de mayo de 2012

El dolor, el amor y la fe...



Donde hay amor, hay visión, es posible mirar.

Ciertamente para mí, estos meses han sido profundamente intensos debido a una realidad de la vida: la separación de seres queridos (amistades) que han partido de este mundo.
Considerando cada caso, pues repaso y cuento a personas de diferentes edades y condiciones y que se han presentado en mi vida en diferentes momentos y lugares, he sentido verdaderamente el pesar, la tristeza y el dolor por su ausencia.
Y bien sé que esto responde a mi natural condición, pues es bastante cierto que gozamos de sentimientos, y ante esta realidad de la vida así respondemos. Nuestro corazón se conmueve.
Pero también, sé que está presente el amor. Y que es más grande que el dolor que se experimenta. Y sé que es la respuesta a esta realidad: que abarca el antes, el ahora y apunta al mañana, los “amé, los amo y les amaré”. La muerte no rompe el vínculo de amor con ellos. El amor se confirma como un fuerte puente en el caso de los que quedamos, especialmente cuando considero a los familiares y su dolor.
Y por supuesto, está presente el acontecer de la fe. Aquí simplemente diré, que creo en las Promesas que Dios nos ha dado y revelado en su Hijo Jesucristo. Practico la oración por “mis difuntos y por los suyos”, como un real diálogo con Dios, para que la paz y el consuelo lleguen a nuestras vidas, a nuestro interior. Puedo y quiero celebrar la misa a diario, las oraciones litúrgicas y de devoción, acercarme a lugares “santos” y pedir la intercesión de Jesús, María Santísima y los Santos.
El conjunto de esto, ha sido mi experiencia de estos casi nueve meses: el dolor, el amor y la fe.
Hago solamente la invitación, a estimar siempre la verdad de nuestros afectos humanos –seres queridos- y la verdad del Amor Primero –Dios fuente de todo-. En la unidad del “Amor”, nosotros existimos, nos movemos y somos, y aun peregrinos en este mundo, experimentamos la pruebas cotidianas del amor del Señor… la vida no se acaba solo se transforma y disuelta nuestra morada terrenal se nos prepara una mansión en el cielo.

Donde hay amor, hay visión, es posible mirar.

1 comentario:

  1. Todos somos uno en el Amor de Dios
    Angelito, que bonita reflexión!! fijate que hace poco(22 abril) falleció mi abuelita materna, y por supuesto que duele la ausencia, pero tambien esta la confianza (fe) de que solo es un paso hacia la vida eterna y el encuentro con Dios. Que el amor de Dios nos de la fortaleza para seguir adelante. UN abrazo. tqm

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