Donde hay amor, hay visión, es posible mirar.
Ciertamente
para mí, estos meses han sido profundamente intensos debido a una realidad de
la vida: la separación de seres queridos (amistades) que han partido de este
mundo.
Considerando
cada caso, pues repaso y cuento a personas de diferentes edades y condiciones y
que se han presentado en mi vida en diferentes momentos y lugares, he sentido
verdaderamente el pesar, la tristeza y el dolor por su ausencia.
Y
bien sé que esto responde a mi natural condición, pues es bastante cierto que
gozamos de sentimientos, y ante esta realidad de la vida así respondemos.
Nuestro corazón se conmueve.
Pero
también, sé que está presente el amor. Y que es más grande que el dolor que se
experimenta. Y sé que es la respuesta a esta realidad: que abarca el antes, el
ahora y apunta al mañana, los “amé, los amo y les amaré”. La muerte no rompe el
vínculo de amor con ellos. El amor se confirma como un fuerte puente en el caso
de los que quedamos, especialmente cuando considero a los familiares y su dolor.
Y
por supuesto, está presente el acontecer de la fe. Aquí simplemente diré, que
creo en las Promesas que Dios nos ha dado y revelado en su Hijo Jesucristo.
Practico la oración por “mis difuntos y por los suyos”, como un real diálogo
con Dios, para que la paz y el consuelo lleguen a nuestras vidas, a nuestro
interior. Puedo y quiero celebrar la misa a diario, las oraciones litúrgicas y
de devoción, acercarme a lugares “santos” y pedir la intercesión de Jesús,
María Santísima y los Santos.
El
conjunto de esto, ha sido mi experiencia de estos casi nueve meses: el dolor,
el amor y la fe.
Hago
solamente la invitación, a estimar siempre la verdad de nuestros afectos
humanos –seres queridos- y la verdad del Amor Primero –Dios fuente de todo-. En
la unidad del “Amor”, nosotros existimos, nos movemos y somos, y aun peregrinos
en este mundo, experimentamos la pruebas cotidianas del amor del Señor… la vida
no se acaba solo se transforma y disuelta nuestra morada terrenal se nos
prepara una mansión en el cielo.
Donde
hay amor, hay visión, es posible mirar.
Todos somos uno en el Amor de Dios
ResponderEliminarAngelito, que bonita reflexión!! fijate que hace poco(22 abril) falleció mi abuelita materna, y por supuesto que duele la ausencia, pero tambien esta la confianza (fe) de que solo es un paso hacia la vida eterna y el encuentro con Dios. Que el amor de Dios nos de la fortaleza para seguir adelante. UN abrazo. tqm