viernes, 30 de mayo de 2014

Dios, María, Santos y Nosotros: ¡Tantas bendiciones!

(Altar y Santa Casa en Loreto, Italia.
La tradición la presenta como la Casa de Nazareth)

Roma, 30 de Mayo 2014
Pues nada, nuevamente aquí. Al atento gesto de preocupación por no ver algo nuevo en este blog, respondo agradecido y con gusto compartimos algo. Si no mal recuerdo nos habíamos quedado por allá de los días santos.
(Misa del Domingo de Ramos)
Durante la Semana Santa, la oportunidad de participar en las celebraciones con el Papa fue muy especial. Algunas misas fueron en la Plaza de San Pedro ante una multitud de fieles: así lo fue tanto el Domingo de Ramos como el de Pascua (Resurrección). Las demás fueron en la Basílica de San Pedro, donde se disfruta del lugar, pues sin duda es de las Iglesias más bellas no solo de Roma sino de todo el mundo. Ahí tuvimos la Misa Crismal (la mañana del Jueves Santo); los Oficios del Viernes Santo por la tarde con la bellísima predicación del Fraile Capuchino R. Cantalamessa; y la Misa de la Vigilia Pascual el sábado por la noche. Fueron como digo, muy especiales estas celebraciones, por lo que en particular contienen, por la presencia del Santo Padre y por el ambiente físico y humano que se tuvo.
(Misa en la Capilla Clementina -la más cercana a la Tumba
 de San Pedro, Cripta Vaticana-)
Sumar a esto la oportunidad de haber celebrado en el Colegio la Misa de la Institución de la Eucaristía, junto con quienes permanecimos esos días y con la grata presencia de las religiosas de Casa. Ese mismo día, al finalizar esta Misa, salimos a visitar los altares Eucarísticos de las Iglesias vecinas (es tradición en Roma colocarlos prácticamente en todas las Iglesias, como nosotros decimos "visita de las siete casas").
Durante todos los días de la Semana Santa hice el propósito de ir a celebrar por las mañanas (7 am) la santa Misa en San Pedro, con la gracia de celebrar siempre en la Cripta, una vez al menos en la Capilla Clementina y otra en la de Nuestra Señora de Guadalupe.
Una de los elementos especiales de la Semana Santa en Roma, es el día de Pascua (Resurrección) cuando el Santo Padre imparte la bendición Urbi et Orbi (a la Ciudad y al Mundo), lo hace al final de la misa del día y lo hace desde el mismo balcón que todos ubicamos en el centro de la Basílica de San Pedro (donde sale por primera vez cuando es elegido el Papa). Un acto de bendición muy especial en verdad. Así la ha cumplido en el día primero del Año y en esta otra oportunidad.
(Recibiendo la bendición Urbi et Orbi
de Pascua)
La semana siguiente, fue ocasión para continuar con trabajos de la universidad, y esperar la tan singular celebración de la Canonización de dos Papas: Juan XXIII y Juan Pablo II, en el marco de la fiesta de la Divina Misericordia. En aquellos días, fue bastante notorio el crecimiento de grupos por la Ciudad, la presencia numerosa de fieles y turistas especialmente polacos (aunque cabe decir, que también los latinoamericanos fueron muchos). Muy temprano salimos hacia la Plaza de San Pedro que sabíamos, estaba desde las 5 am estaba llena. Nosotros fuimos al servicio de distribución de la comunión por lo que estuvimos bastante cerca del altar. La experiencia de Iglesia fue extraordinaria, y estoy seguro que todos estamos muy contentos y agradecidos por el don que Dios nos ha concedido de conocer a estos santos y ahora de seguir sus ejemplos y enseñanzas. Por lo que pudimos ver aquí y saber a la distancia, los Medios de Comunicación de prácticamente todo el mundo siguieron este importante evento. Una manera por la que muchos pudieron seguir con fe y alegría este momento de gracia. Los Altares de los Santos Papas, han sido visitados con nuevo fervor, porque ya desde antes eran de los más buscados al visitar la Basílica. Por todos lados, los objetos de piedad los presentan también a San Juan XXIII y San Juan Pablo II.
(Estampa obsequio en el libro de la celebración de la Canonización de los Nuevos Santos Papas)
Avanzando en el tiempo, igualmente hemos dado una mayor atención a las últimas semanas de clases en la Universidad. Del período posterior a la Semana Santa, quiero además destacar la grata visita a unos Museos Capitolinos que no había tenido oportunidad de visitar que coincidió con el aniversario de la fundación de Roma -eran gratis algunos Museos-; además otra gracia fue la oportunidad de haber participado en la Misa del cuarto Domingo de Pascua (Buen Pastor), donde el Papa ha celebrado la ordenación de 13 diáconos que si bien era reservada para algunos sacerdotes se vino a cumplir aquello de "quien pide recibe" y gracias a la atención del Vicariato de Roma y los Padres de los Neocatecumenos es que pudimos participar; otro momento de recordar es la visita dentro del mes mariano al Santuario de Loreto en Italia (Virgen María) y al Santuario de San Gabriel de la Dolorosa (Santo Pasionista). No olvido el que en este mes de Mayo, hemos también celebrado en modo especial a las Mamás y encomendado su bien al Señor; así como la reciente visita en viaje apostólico del Papa Francisco a Tierra Santa que como venimos escuchando, ha estado muy, pero muy positivo. Una anotación extra, merece el gesto del mismo Papa, quien el pasado 12 de mayo aceptó un encuentro con sacerdotes y seminaristas de los diferentes Colegios y Residencias de Roma. Resultó un encantador encuentro, que dejo muchas luces sobre la experiencia de quien viene a estudiar aquí.
(Encuentro con el Papa y Sacerdotes y Seminaristas de
Colegios en Roma)
(Santuario y plaza de Loreto, Italia)
(Vista en la visita a los Museos Capitolinos: Fori romani)
(Cuerpo de San Gabriel de la Dolorosa, cripta del Santuario)
Antes de terminar la síntesis de estos días que aprovecho compartir, ha resultado interesante creo yo, para toda nuestra Iglesia de México, la visita ad limina de parte de nuestros Señores Obispos (para encontrarse con el Papa y orar ante la Tumba de los Apóstoles Pedro y Pablo). Como se dice: que el Papa escuche y  dirija unas palabras concretas para la realidad de nuestro País, no tiene precio. Puedo decir que, dentro del plan de trabajo que cumplieron los Obispos de Puebla en estos días en Roma, logramos estar reunidos un domingo (Obispos, sacerdotes, diáconos y seminaristas) para compartir el pan y la sal y poder platicar un rato.
(Tumba de San Pedro, cripta Vaticana)
Ahora si ya terminando, comparto unas líneas que recibí hace precisamente un mes: "Reciba primero el más afectuoso y sincero de los saludos así como el deseo ferviente de bienestar y mucha felicidad, luego quiero decirle que me apena el darme cuenta que cada que le escribo tengo que darle una noticia, para mí dolorosa aunque a la vez esto me da la oportunidad de comprobar la  grandeza divina pues aquí estoy comunicándome con usted después de un... (problema de salud)..., pero los designios de Dios son tan maravillosos que las cosas que me pasan son sólo pruebas que de mi depende pasarlas y gracias a él estoy con vida. Padre, ruego a Dios que cuando regrese tenga la oportunidad por lo menos de saludarlo y saber donde lo pueda ver y que ese regreso sea cuando a usted le sea satisfactorio, sin más por el momento, deseándole lo mejor". Quien me envió estas palabras, ha sido llamada a la Casa del Señor. Pido por su Eterno descanso, al tiempo que sigo aprendiendo del valor de las relaciones interpersonales que son un don de Dios.
(Lateral en el Santuario de San Gabriel de la Dolorosa,
motivo sobre la Resurrección)
He terminado el período de clases esta semana, y ahora por delante los exámenes ordinarios y más adelante el final. Me encomiendo. Y pues... el regreso está cerca. Seguimos en contacto.

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