Roma, 23 Febrero 2014.
Nuevamente aquí compartiendo un poco del caminar
cumplido en Roma. Han pasado los días del período de exámenes y ha comenzado
también el segundo semestre del año académico.
Creo que no lo comenté en el anterior escrito, que
tuvimos el gusto de convivir previo a los exámenes, tanto en misa como en mesa,
un pequeño grupo de amigos, compañeros de aula en la Universidad que en
diversas ocasiones tomamos juntos el café, salimos a visitar nuestros propios
colegios y compartimos por supuesto el esfuerzo común del estudio (revisión de
apuntes, avisos, compartir el saber sobre un libro o caso de estudio, etc). En
esta ocasión en concreto, celebramos el cumpleaños de Tomas (quien me recibió
en su casa en vacaciones). Somos digámoslo así, un pequeño grupo internacional:
República Checa, Eslovenia, Eslovaquia, Croacia, India y México.
Por otro lado, estamos en los días en que si bien
los medios de comunicación ofrecen un recuento de los hechos, nosotros como
miembros de la Iglesia, nos enfocamos a mirar con ojos de fe y esperanza en
Dios, el primer aniversario de la Sede Vacante –la de San Pedro-, pues hace un
año el 11 de febrero recibimos la noticia de que el Papa Benedicto se retiraba
y abría la posibilidad para realizar un conclave más en la vida de la Iglesia
católica, y elegir un sucesor del Apóstol Pedro. Apenas ayer, se presentaba
públicamente por primera vez el Papa emérito junto al Papa Francisco y los
cardenales reunidos en consistorio. Son acontecimientos de grande importancia y
significado para la Iglesia y el mundo. La voz del pastor que invita a seguir
el camino del Señor y llevar al mundo el alegre mensaje de salvación, en un
contexto global muy incierto (los problemas de gobierno en Italia, los
acontecimientos en Ucrania y Venezuela, la violencia en México y otros lugares
del mundo…). Pedimos que el Papa Francisco, fiel a las palabras que San Pedro
recibió de parte de Jesús, nos confirme en la fe.
Estamos cerca de iniciar la cuaresma y con ello la
preparación a un momento fuerte de nuestra experiencia cristiana. Que podamos
aprovecharla y renovar el sentido de la fe cristiana que recibimos y presentamos
en la Iglesia y que nos lleva al testimonio en cada lugar, en cada relación y
para con todos. (Recomendable leer el mensaje del Papa, que es una invitación a
llenar de sentido el tiempo de preparación a Pascua).
Ahí pudimos celebrar la misa y me di cuenta de lo especial que puede
ser “tener un santuario” con vida, con devoción, donde se vive la fe. En estos
sitios, además de que debe ser una distinción la acogida fraterna, deben
resaltar los aspectos de evangelización, vida sacramental, especialmente la
confesión –teniendo buen número de confesores- y la participación en la misa y
adoración eucarística. Extra será el aspecto de venta de objetos de piedad y
devoción que veo es natural al hecho del bien que se busca (no como un amuleto,
sino un signo que ayude a vivir la fe). En la experiencia de haber ya visitado
algunos lugares que son puntos de peregrinación, confirmo que esto vale tanto.
Ojalá sea así en nuestros Santuarios de México y Puebla –no solo misas, más
confesionarios y confesores y por tanto penitentes, además de la “acogida
fraterna” y evangelización-.
A medida que sigue pasando el tiempo, y teniendo a la vista el final de la estancia aquí, estimo mucho estas "últimas" visitas, y trato de aprovechar al máximo. En próximos días como Colegio sacerdotal iremos a visitar por un día la ciudad de Florencia, estoy seguro será una agradable experiencia comunitaria.
Pues, seguimos caminando y comprobando que ubi
amor ibi oculus.
