Farnborough, Inglaterra 11 agosto 2013
He decidido escribir un poco a partir de una noticia
que se suma después de estos 24 meses fuera de México, a algunas otras que había anteriormente recibido y que siempre me han
hecho experimentar lógicamente un pesar y una tristeza
junto con la necesidad particular de la oración y de la gratitud.
Enunciar nombres como Karime, Carmen, Anita, Cutberto,
Elisa, Carlos, Andrés, P. Telesforo, P. José, P. Etelberto, P. Juan O., P. Marcos David, P. Juan
G... Significa citar a personas que
han fallecido durante este tiempo y a las que tuve ocasión de tratar o al menos de saber de su presencia al lado de
sus seres queridos, y los últimos eran sacerdotes de
nuestra Diócesis; ellos ya han respondido
al llamado de Dios para estar a su lado por la eternidad.
Para quienes intenten reconocer de quien escribo, estaba en
últimas fechas a cargo de la Parroquia de Santo Domingo en
Izúcar de Matamoros, de donde
precisamente en fecha de la fiesta patronal ha recibido su llamado al Cielo.
Además desde hace poco más de dos años si no me equivoco fungía como Canónigo de nuestra Iglesia
Catedral en Puebla. Su recorrido ministerial lo cumplió tanto en la Sierra norte como en la Ciudad (El Parral,
Alseseca) y con gusto participó en cuestiones de la familia
(Encuentro matrimonial).
Quienes le conocimos de cerca, conocimos algunos detalles
como el gusto por la coca cola o la intención de ser "rápido" y no llegar tarde... En lo personal, me apropio
del recuerdo de los últimos encuentros que tuvimos
en Puebla, cuando al saludarnos siempre se dirigía a mi con grande respeto,
estima y sencillez; así como no podré olvidar el haberme acompañado en el momento de mi ordenación y primera misa y el que yo haya asistido a sus 25 años como sacerdote.
Siempre tuvo palabras de ánimo y de buen deseo que hoy,
como antes le agradezco. Dije que nos acompañamos en el año de servicio pastoral (subiendo y bajando en las
actividades de la parroquia de Zaragoza, pasando de Oyameles al Valle, o de San
Miguel a Las Trancas, o de Plan de Guadalupe a
Ocotlan, o de Acuaco a Morelos... ), pero como también le llamamos, fue un verdadero año de "experiencia pastoral" pues en mi caso el
hacer era secundario -pero algo hicimos- y fue primordial el aprender para
llegar a ser. En el repaso que hago de mi camino vocacional, siempre he
considerado el antes y el después de Zaragoza, fue como un
parte-aguas. Pude por entonces valorar directamente la vida parroquial, donde
como sabemos y hemos vivido se dan las alegrías y las penas, las esperanzas
y las preocupaciones, donde se logran éxitos y se sufren
desilusiones. Fui testigo del día a día de un sacerdote, del ejercicio del ministerio sacerdotal
al que me encaminaba. Me atrevo a escribir que juntos, Párroco y dos seminaristas -Mario, que luego se retiro del Seminario-, vimos nacer el Seminario de la Sierra Norte, cuando en aquel 1994 llegaron 10 jóvenes de diversas parroquias a fundar el primer curso de seminaristas que ha empezado a dar sus frutos y que hoy es una bella realidad como institución.
Hoy hago un breve recuento de mi trato con el P. Felix,
mismo que nace de la noticia recibida. Ya he elevado unas primeras oraciones y
celebrado la Santa Misa por su eterno descanso. Alguna vez me he preguntado que pasará cuándo yo muera, ¿quien pedirá por mi? Casi de manera
inmediata se podría responder que la propia
familia y la Comunidad cristiana. Pues, debo caminar con esta esperanza, y por
ahora pedir por los sacerdotes que me están precediendo y animar
(digamos aconsejar o educar) a la Comunidad cristiana ha contemplar esta magnífica obra de caridad. Dentro de las opciones de ayudar a la
Iglesia, una es pedir por el florecimiento de las vocaciones sacerdotales, otra
ayudar al Seminario y pedir por la santificación y fidelidad de las vocaciones
actuales; pero podemos ser conscientes de una acción más que es pedir por el eterno
de los sacerdotes de quienes vamos conociendo su partida.
PRECES POR LOS SACERDOTES DIFUNTOS
Oremos, hermanos, a Dios todopoderoso y pidámosle que escuche nuestras oraciones y acoja en la asamblea
de los santos a nuestros hermanos N.N. que mientras vivieron en la tierra
dedicaron su vida al servicio de la Iglesia.
Respondemos: Te rogamos, óyenos.
- Para que el Señor, que escogió a nuestros hermanos N.N. como pastores de nuestra
comunidad los cuente ahora entre sus siervos prudentes y fieles. Roguemos al Señor.
- Para que quien presidía nuestras asambleas aquí en la tierra, acompañado ahora de aquellos que
apacentaron a la grey del Señor y que los han precedido en
las moradas eternas, celebren a su Señor en la Asamblea festiva de
los elegidos. Roguemos al Señor.
- Para que quienes consagraron su vida a anunciar el
Evangelio de Cristo a los fieles gocen ahora contemplando cara a cara aquella
misma verdad en la que creyeron y predicaron a los hermanos. Roguemos al Señor.
- Para que el Señor mire bondadosamente a
nuestra comunidad, nos conceda mantenernos firmes en la fe apostólica, en plena comunión con nuestros pastores, y
quiera librar al mundo de todos los males. Roguemos al Señor.
Escucha, Señor, con piedad, las oraciones
que te dirigimos por tus sacerdotes difuntos, a quienes mientras vivían en la tierra encomendaste la misión de representar a Jesucristo en la asamblea de los fieles,
haz que ahora sean reconocidos por el Pastor Supremo y consigan el premio de
los siervos fieles. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
V. Réquiem ætérnam dona eis, Dómine, et lux perpétua lúceat eis.
R. Dum véneris iudicáre sæculum per ignem.
Kyrie, eléison, Christe, eléison. Kyrie, eléison.
Pater noster...
V. Requiescant in pace.
R. Amen.
V. Réquiem ætémam dona eis, Dómine.
R. Et lux perpétua lúceat eis.
V. Requiescant in pace.
R. Amen.
V. Animae eórum et ánimæ ómnium fidélium defunctórum per misericórdiam Dei requiéscant in pace.
R. Amen.


