miércoles, 24 de julio de 2013

Con un ojo a la JMJ y otro a...



Farnborough, Inglaterra, 24 Julio 2013

Desde aquí (Farnborough), sigo atento lo que acontece en Río de Janeiro. Ha comenzado la JMJ 2013, con la presencia del Papa Francisco, pero me parece que de alguna manera se comprende la presencia de los Papas anteriores, Juan Pablo (quien las creó) y Benedicto (quien convocó esta última). Deseo que sean días de profundos mensajes, compromisos y esperanzas. Como el mismo Papa Francisco lo ha pedido, podemos acompañarlo y estar ahí por medio de nuestra oración.

Antes de que se me olvide, siendo que por este medio escribimos algo para compartir el gozo del aniversario sacerdotal pasado, agradezco las atenciones recibidas y me sigo encomendando a sus oraciones, además de que quiero  pedir por las suyas. Ese día 18 de julio, celebré la Santa Misa en el altar lateral, dedicado a Señor San José, y recordaba la ultima gracia que como Iglesia tenemos, pues el Papa Francisco ha indicado que en las diferentes plegarias eucarísticas de la Misa se mencione al Señor San José a continuación de la Virgen María.

Comentando los últimos días, los aprovecho en el curso de inglés que sigo en Reading. Por las mañanas, después de celebrar la Misa, me encamino a la estación del tren. Son 25 minutos lo que necesita el tren para llegar al destino. Ya de regreso, hay tiempo para estudiar o para leer y seguir experimentando la realidad de una vida monacal benedictina. Los domingos asisto a Misa a la Parroquia vecina, con la intención y lo diré en palabras de editorialistas vaticanos que las aplican al Papa, para darme “un baño” de gente, es decir, experimentar un poco la vida parroquial de este lugar  (por los cantos, la comunidad numerosa, el ver que realizan sus empeños por ir adelante, etc). Así estas semanas.


Además he tenido la oportunidad y gusto de aprovechar para conocer algunos sitios cercanos. He recorrido tanto Londres como Oxford. En ambos lugares ha sido agradable la visita, a pesar del calor, que es a mi juicio llevadero (al menos lo siento más cómodo que el de Roma). Siempre de llamar la atención la arquitectura, la historia, la vida que se conoce y observa al caminar los distintos sitios. Sigo comprobando que los viajes ilustran, y que la cultura "cansa" -lo digo por aquello de caminar y caminar-. Interesante que en Londres algunos museos sean gratis.

Por delante la situación de que se integran otros compañeros de Puebla (sacerdotes que estudian también en Roma y que vienen a la misma oportunidad del curso de inglés). Con ellos espero poder hacer alguna visita para seguir conociendo y compartir un poco la amistad antes de seguir los cursos ordinarios.
Avanza el tiempo, casi llegamos al final del mes de julio. Para algunos período de descanso, para otros la continuidad del trabajo, pero para todos sean días de bien y paz. Y como comenzamos, a pedir por el Papa y la JMJ -es decir por el bien de la juventud, que sea cercana a Cristo-. Hasta pronto.


miércoles, 17 de julio de 2013

Memoria, conciencia, esperanza... Aniversario Sacerdotal



Farnborough, Inglaterra 17 Julio 2013.

Me he tomado algunos momentos para redactar estas líneas. Porque Dios lo está permitiendo, llego a los 13 años de haber recibido el don del sacerdocio. Desde el inicio, con el apoyo del Centro Diocesano de Pastoral Vocacional de Puebla (cuando frecuentaba los retiros y preseminarios en el año 1988-89), se me hizo consciente de que se trata de una “vocación”, es decir de una llamada de Dios para una misión particular. Pues habiendo reconocido la llamada, y lo diré siempre, misma que Dios hizo presente a través de mi familia y parroquia de la Colonia Maravillas, di el paso de ingreso al Seminario Palafoxiano. Habiendo cursado del 1989 al 1991 la etapa del Menor, y luego del 1991-1999 la del Mayor, con la pausa del año de servicio 1994-95 que cumplí en Zaragoza, Pue. En este período de formación, me recuerdo de diversos momentos de experiencia pastoral, que con el tiempo considero de grande beneficio para confirmar el camino hacia el sacerdocio, por ejemplo el apoyo en el mismo CDPV, las Parroquias del Cielo (con su Capilla, hoy Parroquia de la Sagrada Familia), Parroquia del Rayo –y la Capilla del Carmen, Colonia Clotilde Torres-, Capilla de la Misericordia (Santa Cruz Buenavista), Comunidades de Atzizihuacán (San Juan Amecac, San Francisco Xochiteopan, San Felipe Tepemaxalco y otras), San Lucas Tejaluca (Parroquia de San Andrés Ahuatlán), Guadalupe Enríquez (Parroquia de Palmarito), y en la única ocasión que hice Visita Pastoral de verano en la Comunidad de La Joya perteneciente a la Parroquia de la Margarita.

De estos sitios me queda un buen recuerdo y gracias a Dios algunas amistades que hasta la fecha compartimos.

El último escalón lo representó la experiencia en la Parroquia de Guadalupe Volcanes, cuando ahí como grupo del llamado 5º de Teología, pasamos de ser seminaristas a diáconos y luego a presbíteros. Maravilloso momento, de una convivencia entre nosotros mismos como grupo, a pesar de las penas de la vida como fue compartir las dificultades en las familias de David y Jorge. También muy especial la relación con la misma Comunidad Parroquial de Volcanes, pues prácticamente estábamos integrados a ella durante toda la semana y en momentos particulares de ese año (preparar la fiesta patronal, navidad, semana santa, etc). Y para favorecer aún más ese lapso, tuve la oportunidad de caminar con la Comunidad de Cristo Buen Pastor en la Infonavit Rivera Anaya –que la recuerdo plena de actividad pastoral-.
Mientras escribía esto, hice una pausa para recordar a tantos sacerdotes que han estado presentes en este camino –algunos viven y otros han sido llamados a la Casa Eterna-. Pensar en ellos me ha servido para agradecer e interceder en su favor con una oración. Y lo mismo decir de tantas personas de dichas Comunidades que me vienen al recuerdo, y de tantos bellos o difíciles momentos en común.

Y cómo no repasar estos 13 años. Cuando por medio de Monseñor Rosendo, Dios nos concedió la gracia de la ordenación, vivíamos en Volcanes. La primera imposición de sus manos fue el 8 de diciembre de 1999 en la Parroquia de María Reina –recordar que con motivo del sismo no era posible usar la Catedral-. A los siete meses, se realizó la segunda imposición ahora sí en la Iglesia Madre de la Diócesis. Fue en la mañana del 18 de Julio del 2000. Así comenzó un interesante peregrinar: los dos primeros meses en la Divina Providencia en Lomas de Castillotla apoyando al Padre Oscar Pinto; luego un año y dos meses en la Divina Providencia con el Padre Hugo Corona; de ahí  casi siete meses en la Asunción, Amozoc con el Padre Heliodoro Briones; posteriormente llegué a la Parroquia de Guadalupe Volcanes con el Padre Joaquín Rivadeneyra y estuve ahí por espacio de un año y once meses. Todos estos momentos como vicario parroquial.
Fue el 4 de septiembre del 2004 cuando me destinaron como Cuasi Párroco en Cristo Rey, Valle del Sol. Sobre la marcha de esta encomienda, aparecieron además la de colaborar con Catequesis Familiar y luego en la Curia. Hasta el 2011, la gracia de haber estado integrado en esta Parroquia.

Y del 24 de agosto del 2011 a la fecha se viene escribiendo la última parte del ministerio, de la respuesta a la vocación que reconocí en 1988. Esta fecha del 2011 fue cuando subimos a un avión que nos trajo a Roma. A un Colegio como casa (El Tiberino). A una Universidad como espacio de enseñanza-aprendizaje (Santa Cruz). Se desenvuelve aquí una experiencia muy especial, que he querido a lo largo de los varios escritos de este blog retratar en lo posible.
Son 24 años de haber salido de la Casa paterna, son 13 años de ministerio, y son tantas experiencias acumuladas. Reconozco que ellas me han ayudado, de ellas he aprendido. Pero también han estado presentes ocasiones, donde no todo ha sido con luz y paz, sea por razones fuera de mi o por mis propios limites personales. No creyendo exagerar, han sido algunos cientos o miles de personas con las que he compartido durante el camino de esta ya pasada decena de años: en las misas, en las confesiones y demás auxilios espirituales; en Catequesis Familiar o con los Hogares Nuevos; en la Curia o Casa de la familia, en la oportunidad de estudiar o en la Parroquia.
Hoy al “celebrar”, lo hago con la convicción de que los verbos deben pasar como siempre a los hechos.
+ Reconocer. Presento mi sincera disculpa por todo aquello no bien realizado. Por aquello en lo que he faltado, ofendido, molestado, no aportado al bien de quien lo necesitaba. Si a Dios he ofendido.
+ Agradecer. Agradezco en verdad todo el bien que me han dado, la paciencia con que me aceptan y acompañan. A Dios por su grande amor e inmensa misericordia.
+ Ofrecer. La oración, pues pido a Dios les bendiga y ayude en todo, que les conceda cuanto necesitan y esperan.
+ Encomendar. Suplico me consideren a mi, aunque no solo a mi, sino a todos aquellos que andamos en este camino.
18 de Julio: del 2000 al 2013, tiempo de gracia, de la presencia del Señor que con mucha misericordia nos sigue mirando. Estas líneas quedan escritas, para facilitarnos el poder orar unos por otros. Quizás me ha faltado poner nombres concretos… pero no por falta de afecto, pero he querido abarcar a todos y cada uno que me han dado, que de mi han recibido, a quien faltó dar y por quien más haya necesidad de pedir (personas, Comunidades o grupos). Acepto recibir algún pensamiento que me ayude a mejor pedir, agradecer y ayudar.


P.D. Disculpen no colocar fotos de todo el camino de estos 13 años, uso de las que tengo a mano por ahora. Si tienen alguna que compartirme lo agradezco.

sábado, 6 de julio de 2013

El verano llegó y nos llevó a...



Farnborough, Inglaterra, 6 julio 2013.

Hoy feliz memoria de Santa María Goretti. Aprovechando la oportunidad escribo algunas líneas para compartir la experiencia que he iniciado aquí desde hace una semana. Ha finalizado el segundo curso académico y hemos iniciado el tiempo de vacaciones. El espacio de tres meses, lo emplearé entre un poco de estudio y otro tanto de descanso en sentido de compartir con familias y amigos que hemos ganado trato en el último año.

Salí de Roma el pasado viernes 28 de junio. Después del avión y un primer paseo en Londres, me acerqué a una estación de trenes que había previamente ubicado. Farnborough está cerca de Londres, a 40 minutos en tren. Hablando del tren como una nota al margen, veo que aunque es un servicio caro, es óptimo. He comprobado entre otras cosas la seriedad en la puntualidad, pues estuve entretenido mirando las salidas de varios trenes tanto en la estación del aeropuerto como en Londres y siempre fueron puntuales.

Aquí en Farnborough, donde en los años pares –no es el caso de este año-, se celebra un muy conocido festival aéreo, se encuentra una Abadía de benedictinos que está consagrada a San Miguel Arcángel. La vida de este lugar, sigue en manera que me parece ejemplar la Regla de san Benito. La única pena si lo puedo decir, es que son solo 4 monjes, de los cuales uno solo es sacerdote (el Abad del lugar). Desde las 6 am comienza la oración, siempre en latín y siempre cantada. Son a lo largo del día diversos momentos comunitarios de oración: laudes, horas menores, vísperas, completas… repito siempre en latín y siempre cantando en gregoriano; y los sábado y domingos con relieve usando el órgano de la Abadía e impartiendo la bendición con el Santísimo. Además conservan extraordinariamente la reverencia al Abad y él va marcando el ritmo de la oración y de la vida aquí. Durante el día, para completar bien la enseñanza del Fundador, reparten las horas en diferentes trabajos, sea de jardinería que de las abejas (miel), o en cuestiones de estudio, atención de visitantes, cocina, etc.
Para alguno después de uno o dos días de hospedaje, resultaría la idea de que es muy monótona la vida aquí. Pero es un modo concreto de vivir la donación de la vida a Dios entre el silencio, oración, trabajo y vida comunitaria. Los monjes reservan algunos momentos a encontrarse y compartir entre ellos como pequeña comunidad.
El ambiente en general es muy tranquilo, que invita a la serenidad. Uno puede fácilmente apropiarse el gusto por el lugar y ser invitado interiormente a meditar. La historia del lugar –como decimos- es otra cosa.  Aprovechando unos datos que aquí me han compartido acerca del lugar, se los presento:
Tras la desastrosa batalla de Sedán y la caída del Segundo Imperio de Francia en 1870, el emperador Napoleón III quedó preso de los prusianos. Su esposa la emperatriz doña Eugenia de Montijo y el Príncipe Imperial se dirigieron a Inglaterra, donde se les permitió residir en Camden Place. Napoleón III sería liberado ulteriormente, llegando el 20 de marzo de 1871 a Chislehurst (hoy Bromley). Padeciendo de mala salud, Luis-Napoleón moriría el 9 de enero de 1873, siendo inhumado con gran pompa en la iglesia de Saint-Mary (Santa María), en Chislehurst; pronto sería alcanzado por los restos del Príncipe Imperial tras su muerte trágica en África del Sur, en 1879. Desolada, la emperatriz decidió brindar a sus difuntos un mausoleo más importante, mudándose en 1881 a Farnborough, Hampshire, donde supervisaría personalmente la construcción de la Abadía de Saint-Michael (San Miguel). Así, en 1888, los restos de su difunto esposo serían transferidos a dicho recinto, donde hasta el día de hoy reposan. La emperatriz Eugenia falleció el 11 de julio de 1921 y yace junto a sus seres amados en la mencionada abadía de San Miguel, aunque hoy se realizan esfuerzos para restituir sus restos a Francia.
Ahora bien, el sufrimiento y la fortaleza son los dos pilares sobre los cuales esta abadía de Farnborough fue fundada. Aniquilada por la pérdida de su marido y de su hijo único, la emperatriz Eugenia hizo construir este conjunto entre las espinas de un dolor profundo. Durante cuarenta años vivió en Farnborough Hill y desde sus ventanas miraba esta abadía, y así viviendo con las espinas de su sufrimiento comenzaba a hallar la paz.



El Primer Abad al celebrar las exequias de las emperatriz Eugenia decía, dirigiéndose a sus restos: “Majestad, habéis construido esta iglesia en piedra no para pasar la gloria de Francia a futuras generaciones, sino más bien porque habéis comprendido que hay algo más grande que la gloria del hombre, algo que dura más tiempo que la piedra: el sacrificio diario de la plegaria cristiana… Este santuario erigido sobre suelo inglés no dará testimonio solamente y continuamente de la memoria de la emperatriz Eugenia a todos aquellos que vengan aquí: será un testimonio elocuente de su fe y de su piedad”.

Como extra a esto, he contactado una de las dos parroquias católicas del lugar y participo en misa ahí para sentir el idioma inglés y aspirar el aroma de la vida parroquial (aunque he de decir que es muy sobria, le falta un poco más de animosidad). El Párroco que es un salesiano (originario de Malta) me ha dado muy buena recepción y me anima a compartir. Recordar que estamos en aquí en un contexto de la presencia de la Iglesia Anglicana (aquí en la Ciudad hay mujeres sacerdotes), Metodistas y otros.


Pues así van transcurriendo los primeros días. Por delante la oportunidad de “turistear” un poco Londres, cosa que después platicamos. Finalmente decir que es una bella emoción encontrar siempre "caras conocidas", aquí una de ellas y muy especial.