Farnborough, Inglaterra
17 Julio 2013.

Me
he tomado algunos momentos para redactar estas líneas. Porque Dios lo está
permitiendo, llego a los 13 años de haber recibido el don del sacerdocio. Desde
el inicio, con el apoyo del Centro Diocesano de Pastoral Vocacional de Puebla
(cuando frecuentaba los retiros y preseminarios en el año 1988-89), se me hizo
consciente de que se trata de una “vocación”, es decir de una llamada de Dios
para una misión particular. Pues habiendo reconocido la llamada, y lo diré siempre,
misma que Dios hizo presente a través de mi familia y parroquia de la Colonia
Maravillas, di el paso de ingreso al Seminario Palafoxiano. Habiendo cursado
del 1989 al 1991 la etapa del Menor, y luego del 1991-1999 la del Mayor, con la
pausa del año de servicio 1994-95 que cumplí en Zaragoza, Pue. En este período
de formación, me recuerdo de diversos momentos de experiencia pastoral, que con
el tiempo considero de grande beneficio para confirmar el camino hacia el
sacerdocio, por ejemplo el apoyo en el mismo CDPV, las Parroquias del Cielo
(con su Capilla, hoy Parroquia de la Sagrada Familia), Parroquia del Rayo –y la
Capilla del Carmen, Colonia Clotilde Torres-, Capilla de la Misericordia (Santa
Cruz Buenavista), Comunidades de Atzizihuacán (San Juan Amecac, San Francisco
Xochiteopan, San Felipe Tepemaxalco y otras), San Lucas Tejaluca (Parroquia de
San Andrés Ahuatlán), Guadalupe Enríquez (Parroquia de Palmarito), y en la
única ocasión que hice Visita Pastoral de verano en la Comunidad de La Joya
perteneciente a la Parroquia de la Margarita.
De
estos sitios me queda un buen recuerdo y gracias a Dios algunas amistades que
hasta la fecha compartimos.

El
último escalón lo representó la experiencia en la Parroquia de Guadalupe
Volcanes, cuando ahí como grupo del llamado 5º de Teología, pasamos de ser
seminaristas a diáconos y luego a presbíteros. Maravilloso momento, de una
convivencia entre nosotros mismos como grupo, a pesar de las penas de la vida
como fue compartir las dificultades en las familias de David y Jorge. También
muy especial la relación con la misma Comunidad Parroquial de Volcanes, pues
prácticamente estábamos integrados a ella durante toda la semana y en momentos
particulares de ese año (preparar la fiesta patronal, navidad, semana santa,
etc). Y para favorecer aún más ese lapso, tuve la oportunidad de caminar con la
Comunidad de Cristo Buen Pastor en la Infonavit Rivera Anaya –que la recuerdo
plena de actividad pastoral-.
Mientras
escribía esto, hice una pausa para recordar a tantos sacerdotes que han estado
presentes en este camino –algunos viven y otros han sido llamados a la Casa
Eterna-. Pensar en ellos me ha servido para agradecer e interceder en su favor
con una oración. Y lo mismo decir de tantas personas de dichas Comunidades que me
vienen al recuerdo, y de tantos bellos o difíciles momentos en común.

Y
cómo no repasar estos 13 años. Cuando por medio de Monseñor Rosendo, Dios nos
concedió la gracia de la ordenación, vivíamos en Volcanes. La primera
imposición de sus manos fue el 8 de diciembre de 1999 en la Parroquia de María
Reina –recordar que con motivo del sismo no era posible usar la Catedral-. A
los siete meses, se realizó la segunda imposición ahora sí en la Iglesia Madre
de la Diócesis. Fue en la mañana del 18 de Julio del 2000. Así comenzó un
interesante peregrinar: los dos primeros meses en la Divina Providencia en
Lomas de Castillotla apoyando al Padre Oscar Pinto; luego un año y dos meses en
la Divina Providencia con el Padre Hugo Corona; de ahí
casi siete meses en la Asunción, Amozoc con
el Padre Heliodoro Briones; posteriormente llegué a la Parroquia de Guadalupe
Volcanes con el Padre Joaquín Rivadeneyra y estuve ahí por espacio de un año y
once meses. Todos estos momentos como vicario parroquial.
Fue
el 4 de septiembre del 2004 cuando me destinaron como Cuasi Párroco en Cristo
Rey, Valle del Sol. Sobre la marcha de esta encomienda, aparecieron además la
de colaborar con Catequesis Familiar y luego en la Curia. Hasta el 2011, la
gracia de haber estado integrado en esta Parroquia.
Y
del 24 de agosto del 2011 a la fecha se viene escribiendo la última parte del
ministerio, de la respuesta a la vocación que reconocí en 1988. Esta fecha del
2011 fue cuando subimos a un avión que nos trajo a Roma. A un Colegio como casa
(El Tiberino). A una Universidad como espacio de enseñanza-aprendizaje (Santa
Cruz). Se desenvuelve aquí una experiencia muy especial, que he querido a lo
largo de los varios escritos de este blog retratar en lo posible.

Son
24 años de haber salido de la Casa paterna, son 13 años de ministerio, y son
tantas experiencias acumuladas. Reconozco que ellas me han ayudado, de ellas he
aprendido. Pero también han estado presentes ocasiones, donde no todo ha sido
con luz y paz, sea por razones fuera de mi o por mis propios limites
personales. No creyendo exagerar, han sido algunos cientos o miles de personas
con las que he compartido durante el camino de esta ya pasada decena de años:
en las misas, en las confesiones y demás auxilios espirituales; en Catequesis
Familiar o con los Hogares Nuevos; en la Curia o Casa de la familia, en la
oportunidad de estudiar o en la Parroquia.
Hoy
al “celebrar”, lo hago con la convicción de que los verbos deben pasar como
siempre a los hechos.
+
Reconocer. Presento mi sincera disculpa por todo aquello no bien realizado. Por
aquello en lo que he faltado, ofendido, molestado, no aportado al bien de quien
lo necesitaba. Si a Dios he ofendido.
+
Agradecer. Agradezco en verdad todo el bien que me han dado, la paciencia con
que me aceptan y acompañan. A Dios por su grande amor e inmensa misericordia.
+
Ofrecer. La oración, pues pido a Dios les bendiga y ayude en todo, que les conceda cuanto
necesitan y esperan.
+
Encomendar. Suplico me consideren a mi, aunque no solo a mi, sino a todos
aquellos que andamos en este camino.
18 de
Julio: del 2000 al 2013, tiempo de gracia, de la presencia del Señor que con
mucha misericordia nos sigue mirando. Estas líneas quedan escritas, para
facilitarnos el poder orar unos por otros. Quizás me ha faltado poner nombres
concretos… pero no por falta de afecto, pero he querido abarcar a todos y cada
uno que me han dado, que de mi han recibido, a quien faltó dar y por quien más
haya necesidad de pedir (personas, Comunidades o grupos). Acepto recibir algún
pensamiento que me ayude a mejor pedir, agradecer y ayudar.
P.D. Disculpen no colocar fotos de todo el camino de estos 13 años, uso de las que tengo a mano por ahora. Si tienen alguna que compartirme lo agradezco.