Hoy escribo estas líneas para agradecer a Dios y
mis compañeros sacerdotes (amigos), la
oportunidad de haber realizado "una pausa" y haber conocido Praga.
Meses atrás el Padre Marek (de República Checa) nos hizo el favor de invitar a hacer esta
visita, pues siendo de este lugar tenía el gusto de compartir con
nosotros. Se ha formado un grupo de 9 sacerdotes, bastante universal,
sacerdotes de Congo, China, Madagascar, India, Colombia, Eslovaquia, México y la misma República Checa.
Ciertamente después de la visita, queda
confirmado aquello que antes de ir me había estado dicho: "es una
Ciudad Maravillosa, muy bella...". Pero quiero decir desde el principio,
que esta visita cumplió un especial deseo de nuestro
querido anfitrión. Y es que también previamente se me había dicho que "Praga, la
República en general, ha visto
perder grandemente sus raíces de fe, hay una grande
realidad de ateísmo". Pues bien, el deseo
de Marek, era dar "testimonio" en el mismo hecho de visitar la República Checa. Así es que pudimos especialmente
caminar sus calles, hacer oración, celebrar la misa, hacer
convivencia, etc., siempre como sacerdotes, conservando la intención propuesta. Fuera de aquellos sacerdotes (pocos) que
pudimos encontrar en sus Iglesias, por las calles no vi otros, y en el vestir
fuimos bastante notorios. Al menos recuerdo una niña pequeña que decía a su Mamá (traducción hecha por el anfitrión): "mira, unos párrocos, pero, son muchos, y son diferentes -seguramente
refiriéndose a la presencia física que era notoriamente diversa según el origen de cada uno de nosotros-".
Pues bien, hicimos el miércoles 24 después de clases, el viaje en una camioneta, viaje desgastante
de cerca 13 horas pero a Dios gracias, igual que la vuelta sin novedad. A
primera hora del jueves misa en Catedral -capilla de san Wenceslao- y visita
con explicación muy significativa de parte
de Marek. Siguió un desayuno en un convento
religioso y recorrido por la Ciudad, al punto de hacer la comida típica en un restaurante. Por la tarde, visitamos una
parroquia a las afueras de Praga, donde Marek está inscrito como vicario (aunque
estudia en Roma, en sus vacaciones va a este lugar a trabajar, así se asegura un apoyo como estudiante y la seguridad médica). La estancia en el lugar fue especial, algo que se
repitió tanto en la parroquia que
visitamos el viernes y en casa del mismo Padre Marek (ayudados de su traducción), el intercambiar un poco de la realidad de nuestros países de origen. Me parece que a las familias y personas, les
ayudó mucho a comprender un poco más la verdad o realidad de la Iglesia, que supera como lo
sabemos la realidad de nuestros propios lugares.
Después hicimos viaje a una bella
Ciudad a unos 80 kms fuera de Praga, Kurá Ora, donde sus Iglesias y
calles nos mostraron otra parte bella de la República Checa. De ahí pasamos después de comer, a la población de Corin, donde Marek realizó tiempo atrás su diaconado, además de recorrer su Iglesia, fuimos recibidos por el Párroco quien nos ofreció ahora la cena.
No he dicho que estuvimos hospedados en un colegio de
capuchinos, al lado de la Iglesia de Loreto (copia del Santuario de Loreto,
Italia, la "Santa Casa"). Pues bien, el sábado por la mañana, celebramos la misa e
hicimos la oración en este lugar. Ahí se encuentra el llamado "Sol de Praga", una
custodia singular, por estar ornamentada con muchos diamantes.
Después caminamos pocas calles,
porque en realidad estuvimos hospedados en el centro de la Ciudad, para visitar
un monasterio donde su Iglesia es muy bella -como las demás de Praga, pero que contiene la gracia de los restos de
san Norberto, Fundador de los monjes premostretenses-, donde hay un museo y
bibliotecas significativas. Desde este lugar donde se gana una espléndida vista de la Ciudad.
Más tarde, invitados por Marek
participamos de la comida con su familia (sus Papás y tres hermanos más), se celebraba el cumpleaños del Papá. Pasamos un buen momento de convivencia. Luego los dejamos
para que continuaran su festejo y mientras nosotros, hicimos el ultimo
recorrido por el centro de Praga, visitando nuevamente la Iglesia donde se
venera al Santo Niño. Juntos nos animamos a
acompañar al Padre Giuseppe (que es
de China) a cenar precisamente a un restaurante de comida china.
A Marek y a cuantos le ayudaron a organizar esto, además de la gratitud el don de nuestras oraciones y como nos lo
supo pedir: orar para que sea conocido y amado Jesús en este País.
No hay comentarios:
Publicar un comentario