Después de dos semanas intensas y al
mismo tiempo muy especiales, me permito presentar un poco de la memoria de
estos días.
La manera en que me fue indicado mi servicio fue algo muy
agradable: visita a enfermos y ancianos en sus casas, las confesiones en la
Parroquia y el presidir algunas celebraciones propias de estos días. En verdad que lo he disfrutado.
Las tradiciones y costumbres religiosas tanto de la
Parroquia como de la Ciudad de Partinico y de la Diócesis (Monreale) me han presentado de manera clara el modo
que tienen estas Comunidades para celebrar el Misterio Pascual: via crucis,
procesiones, altares, cantos... incluyendo aquellas otras de grande sentido
familiar y humano ("Día del Angel o Pasquetta",
el chocolate, comida de pascua...).
Un momento singular, como siempre lo será, es el jueves santo, en esta ocasión he participado en la Misa Crismal con el Obispo y
Presbiterio de la Diócesis de Monreale (debo decir
que viven el cambio de Obispo, pues fue la última celebración del saliente y esperan en pocos días el nuevo). Ha sido un momento de gracia del que distingo
tres cosas: la consagración de los aceites que serán usados en los sacramentos y esto indica la ayuda de Dios
a su Pueblo y la vida misma de la Iglesia; segundo, he podido renovar las promesas sacerdotales, con el
gusto de continuar respondiendo al llamado recibido; y finalmente vivir esta
semana integrado a un presbiterio, me ha ayudado a considerar mi propio
presbiterio al cual estoy incardinado (especialmente al saber a la distancia
del trabajo que siguen realizando mis hermanos sacerdotes y también por saber de algunas dificultades y penas que padecen).
En el contexto del poco tiempo que tenemos como Iglesia de
haber recibido al Papa Francisco, esta semana me mostró el "sensus fidei" del Pueblo Cristiano respecto
a la buena aceptación que se ha hecho del Santo
Padre. Prácticamente todos hablan bien
de él, les gusta su
"estilo" pero sobre todo "guardan sus palabras" -es fácil que las conozcan, las sientan sinceras y como
verdaderas enseñanzas y las repiten
constantemente en las conversaciones-.
Viviendo este santo tiempo, es bueno conservar y extender el saludo pascual: ¡Cristo resucitó, Aleluya! ¡Feliz Pascua del Señor a todos!
En el siguiente comentario, lo sucedido en el resto de la
semana de Pascua, la visita a Polonia....

Felices Pascuas, Angelito!!! abrazos!!
ResponderEliminar