sábado, 13 de abril de 2013

Polonia... encuentro con la historia y la fe...



Del 4 al 7 de abril, he tenido la oportunidad de visitar acompañando a otros 3 sacerdotes algunos sitios de Polonia. En principio y a modo de gratitud reconozco las atenciones del Padre Pawel, él es un sacerdote que habita en el mismo colegio en que vivo. 
Él es originario de Cracovia y la ha hecho estos días de buen anfitrión. Meses atrás planeamos esta visita, pero él con buena disposición resolvió todo.

En principio viajamos al medio día del jueves de Pascua, dedicando la tarde de aquel día a visitar en Cracovia su centro "histórico". Ya la primera impresión fue positiva al mirar sus iglesias, edificios, plazas... El Padre Pawel nos iba dando los datos de la historia del lugar y nos animaba a distinguir algunas cosas de la realidad de la ciudad y de la cultura polaca.

El viernes comenzamos con misa en la catedral y una visita a la misma. Inmediatamente nos pusimos en camino hacia el campo de concentración de Auschwitz. Días antes las temperaturas fueron bajas y la nieve era constante. Este día de nuestra visita no era tan frío pero si había nieve. 

Esto nos dio ocasión a imaginar las condiciones más extremas que tuvieron que enfrentar las personas que ahí sufrieron tanto. Las explicaciones de parte de la guía, fueron muy claras y motivaron la reflexión del grupo (fue un día con la presencia numerosa de grupos haciendo la visita).
Nuestra guía finalizó invitándonos a reflexionar que si bien en la historia humana se presentan episodios como el cumplido ahí, debe estar en nosotros la responsabilidad de evitar que pueda darse uno más. En lo personal meditaba durante la visita, "hasta donde puede llegar el hombre, no sólo en lo negativo (haciendo el mal), sino especialmente en lo positivo (haciendo el bien, como por ejemplo en el caso de San Maximiliano M. Kolbe, martirizado en este lugar ofreciendo su vida por otro preso)".


El resto de la tarde nos permitió visitar la tierra donde nació el Papa Juan Pablo II, Wadowice. Un lugar especial en cuanto recuenta los inicios del Beato. Ahí además del museo que nos mostró en imágenes y objetos su vida, nos hizo sentir el orgullo de los habitantes por tener como uno de sus "hijos consentidos" a quien muchos sentimos como propio. Prácticamente en todos lados se encuentra la imagen del Papa Juan Pablo, así como exposiciones de su vida (fotografías) montadas en parques y plazas. Pocos días antes (2 abril) se celebró su aniversario de fallecimiento (ingreso al cielo). Ya en Roma es un gozo espiritual contar con la oportunidad de pedir su intercesión -altar donde están sus reliquias- ahora fue un extra poder "visitar" en su tierra y con los suyos.

El Padre Pawel, nos invitó a visitar en una parroquia del lugar a uno de sus condiscípulos para saludarlo y para ver de algún modo el vivir de un sacerdote de parroquia. Por ejemplo, hay que pensar que son tantos sacerdotes en esta diócesis (y País) que muchos sacerdotes pasan hasta 20 años como vicarios -a veces hasta 3 o 4 vicarios por parroquia- antes de ser párrocos o responsables de una comunidad.

El sábado comenzó el día muy temprano pues había que viajar a visitar a la Virgen morena, patrona de Polonia: en Częstochowa. De alguna manera gracias al Papa Juan Pablo, era una imagen ya conocida, pero la visita a su santuario, fue muy especial. La misa fue a las 8 am en latín. La oportunidad de mirar un Santuario con mucha piedad y digamos así con notoria vida cristiana, fue una gran experiencia. Desayunamos en el mismo convento de los religiosos que custodian la imagen.

Regresamos para visitar cerca de Cracovia la mina de sal de Wieliczka, que dejo en nosotros un buen ánimo y el reconocimiento de la labor que los mineros ahí han realizado por años. Fue apreciar la hermosa comunión, entre la naturaleza creada por Dios y el hombre -también criatura-; aquí hay muestra de fe, trabajo e ingenio.

La tarde del sábado, fue un momento de paz, al hacer la primera visita al Santuario de la Divina Misericordia y ahí a santa Faustina y la imagen que le fue revelada. Eran las vísperas de la fiesta, ya había un ambiente que sugería la oración y la alegría. Vimos un poco de la vida del Santuario: presencia de las religiosas, uso de las capillas, reconocer las áreas del Santuario... (No miento en decir que había muchísimos confesionarios que indicaban que en este sacramento se celebra y experimenta que Dios nos ama y esta dispuesto siempre a perdonarnos).

El final del día sábado permitió -además de una comida auténticamente polaca- visitar nuevamente los alrededores del centro de la ciudad.

El domingo estuvo reservado para participar en la misa principal en el Santuario de la Divina Misericordia. La presidió el Cardenal Stanisław Dziwisz, el que fue secretario del Papa Juan Pablo. Como es de suponerse se celebró en polaco, pero a favor de la universalidad de la Iglesia que era ahí presente, en esta ocasión quisieron especialmente considerar algunos cantos en latín y las preces en diversas lenguas, además que el Cardenal dirigió un saludo (en polaco) a los peregrinos de las diversas nacionalidades presentes. Fue una maravillosa experiencia, poder celebrar la fe ahí, además de hacer la visita al convento donde está la Imagen de Jesús de la Misericordia que le fue revelada a Santa Faustina y los restos de la Santa. El ambiente fue excelente al considerar la devoción y fe de los fieles.
Después de la comida ofrecida por las religiosas -de la familia religiosa a la que perteneció Santa Faustina- fuimos al encuentro de la Mamá del Padre Pawel. Fue muy grato también participar con ella de un café y sirviéndonos de traductor el mismo P. Pawel pudimos intercambiar una charla con ella y agradecerle sus atenciones y el servicio que su hijo nos estaba dando.

Para prácticamente concluir nuestra estancia, conocimos el Seminario de Cracovia donde estudió el P. Pawel, era su emoción claramente manifiesta al participarnos detalles de la casa y un poco de su experiencia de haber vivido ahí algunos años. Cerca del mismo, visitamos también a un segundo sacerdote amigo suyo, y fue otro momento fraterno sacerdotal.

Y pues, como las cosas no son eternas, finalizó así nuestra estancia en la Polonia que regaló al mundo un grande Papa, pero que además es tan especial por muchas más cosas, de las que distingo la fe del Pueblo, la historia que la ha forjado y porque no decirlo, los retos que tiene como los demás de vencer sus dificultades y ser fiel a una fe que le ha acompañado y que puede seguir compartiendo especialmente a la Europa descristianizada.


viernes, 12 de abril de 2013

Semana Santa... Aniversario Vocacional....



Después de dos semanas intensas y al mismo tiempo muy especiales, me permito presentar un poco de la memoria de estos días.
Del 22 de marzo hasta el 3 de abril he vivido una Semana Santa muy agradable. Repitiendo la experiencia de pastoral en la Parroquia de San Salvador (en Partinico, Sicilia), he disfrutado del "ejercicio del ministerio parroquial", que es elemento muy importante en la vida de un sacerdote. Reconozco que hay diversas maneras, tiempos y lugares donde ejercer el ministerio, pero para mí siempre tiene esta semana un valor muy especial, sobre todo el poderla vivir dentro de una Comunidad parroquial. Considero que es "aniversario de mi vocación al sacerdocio", pues estimo que en la Semana Santa del 1988 "Dios me llamó".
Por el conocimiento previo de la Comunidad, he tenido la oportunidad de retomar el trato con algunas personas y conocer nuevas amistades.
La manera en que me fue indicado mi servicio fue algo muy agradable: visita a enfermos y ancianos en sus casas, las confesiones en la Parroquia y el presidir algunas celebraciones propias de estos días. En verdad que lo he disfrutado.
Las tradiciones y costumbres religiosas tanto de la Parroquia como de la Ciudad de Partinico y de la Diócesis (Monreale) me han presentado de manera clara el modo que tienen estas Comunidades para celebrar el Misterio Pascual: via crucis, procesiones, altares, cantos... incluyendo aquellas otras de grande sentido familiar y humano ("Día del Angel o Pasquetta", el chocolate, comida de pascua...).
Un bello momento, para sentir el espíritu de estas celebraciones, fue participar en una presentación de teatro, donde personas de la Comunidad, con el canto y la actuación presentaron el Misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, pero en lengua Siciliana. Admirable la manera de presentarla que tocó el interior de los asistentes.
Un momento singular, como siempre lo será, es el jueves santo, en esta ocasión he participado en la Misa Crismal con el Obispo y Presbiterio de la Diócesis de Monreale (debo decir que viven el cambio de Obispo, pues fue la última celebración del saliente y esperan en pocos días el nuevo). Ha sido un momento de gracia del que distingo tres cosas: la consagración de los aceites que serán usados en los sacramentos y esto indica la ayuda de Dios a su Pueblo y la vida misma de la Iglesia; segundo, he podido  renovar las promesas sacerdotales, con el gusto de continuar respondiendo al llamado recibido; y finalmente vivir esta semana integrado a un presbiterio, me ha ayudado a considerar mi propio presbiterio al cual estoy incardinado (especialmente al saber a la distancia del trabajo que siguen realizando mis hermanos sacerdotes y también por saber de algunas dificultades y penas que padecen).
En el contexto del poco tiempo que tenemos como Iglesia de haber recibido al Papa Francisco, esta semana me mostró el "sensus fidei" del Pueblo Cristiano respecto a la buena aceptación que se ha hecho del Santo Padre. Prácticamente todos hablan bien de él, les gusta su "estilo" pero sobre todo "guardan sus palabras" -es fácil que las conozcan, las sientan sinceras y como verdaderas enseñanzas y las repiten constantemente en las conversaciones-.




Lo último que me permito compartir de mi Semana Santa, es que al final de los días nuevamente me ha sucedido que no es fácil despedirse. No sé si tendré la oportunidad de regresar y convivir nuevamente con personas y familias con las que haber celebrado Navidad, Año nuevo y Semana Santa ha sido el origen de la amistad y la comunión. Las puertas están abiertas, pero..... no sé lo que dispondrá la Providencia, mientras trato de conservar el recuerdo y ayudarles con la oración.
Viviendo este santo tiempo, es bueno conservar y extender el saludo pascual: ¡Cristo resucitó, Aleluya! ¡Feliz Pascua del Señor a todos!



En el siguiente comentario, lo sucedido en el resto de la semana de Pascua, la visita a Polonia....