jueves, 6 de diciembre de 2012

Tiempo de esperanza... ¡Ven Señor Jesús!



Roma, 5 diciembre 2012

Hace días una niña que ha tenido la atención de escribirme unas líneas, me preguntaba acerca de dónde pasaría los días de navidad y fin de año, pero al mismo tiempo que me lo preguntaba, me afirmaba que son acontecimientos que se viven en familia... y en el momento preciso de decirlo, se disculpaba diciendo: "Padre, discúlpeme si lo hago sentirse mal, pero así es, ¡se viven en familia!".
Junto a esta experiencia acomodo otra: la oportunidad de adquirir el nuevo libro del Papa sobre Jesús, donde transmite su reflexión acerca de la "infancia de Nuestro Señor". Suma con este el tercero, pues antes ya nos había entregado aquel que habla de la vida pública del Mesías, desde el acontecimiento del bautismo hasta la transfiguración, y aquel otro libro, que ubica el hecho de la pasión, muerte y resurrección. Pues bien, ahora que puedo leer este texto (podemos hacerlo todos), hay ocasión de profundizar con esta guía, en los primeros días del Salvador, en los detalles del Misterio de la Encarnación.


Quiero decir, siguiendo una meditación iniciada con motivo del adviento y de la lectura espiritual que sigo estos días, que ahora que empiezan a aparecer de manera "casi impulsiva o intempestiva" los adornos en calles, negocios, casas, iglesias... valdría la pena hacer un "stop" y considerar muy bien las cosas. Al menos sugiero lo siguiente.

Navidad significa para muchos: fiesta, vacación invernal, viajes, regalos, banquetes... es aquel "espíritu que hace a todos más buenos" (disculpando la expresión). Pero, es como tener tanto que hacer, que no hay tiempo de pensar y entender lo que estamos viviendo.
Seguramente sabemos que la navidad es la celebración del nacimiento del Salvador, que por cierto, encuentra poco espacio dentro de nosotros (pues corremos el riesgo de reflejar un olvido de Él como si bastara dejar su imagen en el nacimiento de la casa o de la Iglesia).
Valen desde ahora unas preguntas que esperan una respuesta personal y vital: ¿todo esto (árbol, regalos, convivio, cena, vacación, adornos....) para qué? ¿qué sentido tiene todo esto que llamamos navidad?


Ojalá no olvidemos que navidad es un momento de alegría en que se celebra el acontecimiento que ha cambiado la historia de la humanidad: "Dios se hace hombre, se humilla por amor a nosotros, para llevarnos a Él". Es el Maravilloso intercambio, Dios se encarna, el hombre es hijo de Dios.
Creo que en la medida que en verdad comprendamos qué es la Navidad y la vivamos plenamente, seremos profundamente felices y más atentos al don de la Salvación que nos es participado. Aprovechemos que es el Año de la Fe, fe en este Misterio.
Y siguiendo la pista, que me indicaba la pequeña de la primera anécdota compartida al inicio de este escrito, valdría la pena por supuesto, experimentar la verdad de la presencia del Señor en medio de nosotros, en el ámbito de la Familia. Estoy seguro de que quienes leen estas líneas, podrían (podríamos) hacer lo posible (y un poco más), por vivir la comunión con Dios y con la propia familia -de alguna manera, de alguna manera-.
El amor y la fe son vínculos maravillosos, dicho esto en sentido vertical y horizontal, el Señor y los demás: "¡haz la prueba y lo verás!".


Desde aquí deseo a toda persona, familia y comunidad, a la que llegue este mensaje: un buen tránsito espiritual y moral en el período de adviento que les permita descubrir y vivir una Navidad con menos "ruido" pero con más fe, esperanza, amor, unidad, felicidad y paz.


1 comentario:

  1. Así sea, ámen!!! Angelito mi Familia y yo te enviamos muchos saludos y abrazos!!! la Navidad tambien se vive en comunión y en oración, todos somos uno en el Amor de Dios!!!

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