sábado, 12 de octubre de 2013

Octubre... recuerdos y esperanzas...



Roma, 12 octubre 2013.

Escribo estas líneas en una singular fecha, 12 de octubre, y lo digo especialmente por la celebración de la Virgen María, sea por Nuestra Señora del Pilar (España) sea por la Virgen de Aparecida (Brasil). Hoy en comunión con el Papa y dentro del Año de la Fe se ha realizado con la presencia de la imagen de la Virgen de Fátima, la llamada Jornada Mariana.


Hago hoy recuerdo de algunos momentos recientemente vividos y que son para mi parte de la riqueza que vengo aprovechando como experiencia y formación.
Para empezar, el pasado 17 de septiembre, cumplí los “40” años, una cifra que me parece singular. Más allá de las sencillas bromas que esto puede representar, ha sido un especial momento para agradecer a Dios y para encomendarme a Él. A la distancia Familia y Amigos me tuvieron presente, y aquí mismo no faltan nunca gestos de afecto y apoyo. Por la mañana presidí la Misa del Colegio y por la noche celebramos juntos los padres que nos encontrábamos en casa, además con la grata presencia del Padre Sergio Angel que es otro poblano con quien comparto la estadía en Roma. Durante el resto del día, participé en el curso de derecho canónico que me hizo regresar a Roma esa semana antes de finalizar las vacaciones. Espero que la gracia de llegar a estos años, la pueda aprovechar para conducirme con la madurez y sencillez propias de quien acumula años, experiencia y cercanía a Dios.

Otro momento que comparto con cariño, es la oportunidad que me brindó el Padre Tomás Molnár, de Eslovaquia, quien me invito a su casa y desde ahí visitar algunos puntos cercanos. Viajé en domingo por la tarde, y él me recibió en el aeropuerto de Bratislava y después nos dirigimos a su casa. Una familia muy sencilla y muy cristiana, viven en un pueblo que se llama Biña a 150 kms de la Capital. Como se los dije a ellos, me han presentado nuevamente el valor de una “familia sacerdotal”, por su afecto y cuidado al sacerdote y porque se caracterizaron por la generosidad, atención y preocupación. Tuvieron el detalle como familia de conocerme cada uno de ellos, porque a pesar de que ya no viven en casa ni en el lugar de origen, pude encontrarme con los tres hermanos que son. –Tomás es sacerdote desde hace 3 años-. Juntos visitamos durante los días siguientes Bratislava, Samorin, Trnava, Nitra, Eztergom, Marianosztra,  y Budapest.
 












La característica de esta visita como las que realicé a Polonia y a la Republica Checa –con hermanos y amigos sacerdotes del lugar- fue aprovechar conocer y vivir los lugares que son significativos para la fe cristiana y para un sentido de conocimiento del lugar y cultura. Por eso fuimos a Catedrales, Iglesia, Seminario, Santuarios… comimos cosas típicas y visitamos familias y parroquias donde Tomás ha trabajado. Fue una semana que recuerdo y llevo en el corazón.


Otra cosa, especial para mí, ha sido conocer e integrar una nueva “Comunidad de Poblanos” –Palafoxianos- aquí en Roma. Han llegado nuevos seminaristas, sacerdotes –entre ellos un condiscípulo mío- y han regresado los diáconos que antes he conocido aquí como seminaristas y que habían terminado en junio pasado sus primeros estudios de teología. En total por ahora somos 16. Ha sido un gusto saludarnos, el poder jugar, platicar y comer juntos. Estamos planeando encontrarnos con cierta frecuencia en medio de las ocupaciones propias de cada uno pues vivimos en casas con horarios y reglas diferentes además de lo propio de cada quien en lo que respecta al estudio. A todos les deseo buen tiempo de estudio y  de “aprender Roma”.


La ultima cosa que quiero compartir, y que tiene que ver con lo anterior, es que hemos iniciado el nuevo año académico en la Universidad de la Santa Cruz. El pasado lunes 7 de octubre (Fiesta del Rosario), se ha realizado la misa de inauguración y el acto académico de inicio. Además en el Colegio Tiberino donde vivo, hemos llegado ya todos los que lo integramos. En números somos 30, de los cuales 7 son del Opus Dei (digamos de casa), y 23 somos estudiantes. Quienes hacemos período como estudiantes nos ubicamos de la siguiente manera: 4 de África (Costa de Marfil, Kenia, Sudáfrica), 3 de Perú, 2 de Chile, 2 de Brasil, 2 de la India, 1 de Guatemala, 1 de Sri Lanka, 1 de Italia, 1 de Argentina, 1 de Ecuador, 2 de Colombia y 3 de México. Comenzamos 3 sacerdotes como los más “viejos” de casa, pues somos quienes hacemos nuestro tercer año como estudiantes, ello implica como lo ha sugerido el Padre Rector, ayudar a los demás y crear un buen ambiente pues tenemos además de la disposición, la experiencia de los años anteriores.  Espero logremos conformar nuevamente un buen grupo como Colegio Tiberino.

En lo personal, la idea de que sea el último año y al final del mismo poder regresar a casa, me anima a ofrecer el esfuerzo desde el primer momento. Este año deberé presentar como final de los estudios un trabajo de investigación escrito (cuyo tema no he decidido aún, pero espero lograrlo en estos primeros días) y el examen de grado (con el contenido de los tres años). Las materias que tengo para este curso son Derecho penal canónico, Munus Sanctificandi, Vida Religiosa, Derecho eclesiástico y Seminario de investigación. Además podemos elegir cursos opcionales y de ellos he escogido los que se refieren a práctica de proceso matrimonial, de vida parroquial, de proceso penal y espero continuar con el curso que se ofrece en la Congregación para el clero sobre su práctica administrativa.
Ha pasado solo la primera semana, pero ya estamos nuevamente creando el ambiente de estudio sin descuidar que se deben trabajar además otras áreas como la espiritual y el poder “sentir” la realidad de la Iglesia desde el corazón de la misma, estando cerca del Papa.

Gracias por la lectura realizada y espero sigamos en contacto, que es decir, estemos en comunión. Hasta la próxima.