“¡Vamos
a asaltar Sagrarios!”
Me
ha parecido muy interesante esta expresión de “vamos a asaltar Sagrarios”, la he
escuchado en misa –en el contexto de la Fiesta de Corpus Christi que aquí hemos
celebrado en Domingo- y que es atribuida en realidad a un Santo.
Consiste,
según entendí, en aprovechar el camino de cada día, para entrar en la Iglesia y
saludar –dígase visitar brevemente- a nuestro Señor Jesús presente ahí en el
Sagrario.
Nosotros,
tenemos cada día la oportunidad de ingresar en una Iglesia, puesto que pasamos
enfrente de tantas, o quizás forzando un poco, tan solo un poco, lo podríamos
hacer. Aquí en Roma, y en Puebla en su centro histórico, cuanta oportunidad tenemos
de esto.
Y
creo que es posible entender “asaltar”, en ese sentido común, como llegar a
platicar nuestra vida y ‘pedir’ con confianza, un pedir seguros de alcanzar
(sea el perdón, sea una gracia). ¿Cuántas veces hemos “asaltado a Dios”? ¿Hoy
mismo qué necesito, qué espero? Es la semejanza, a aquel hombre crucificado al
lado de Nuestro Señor: “supo robarse el cielo”: ‘Hoy mismo estarás conmigo’.
Y es
que acaso, ¿no al salir y al recorrer un camino, detenemos nuestra mirada en
algo que nos atrae (un aparador, una persona, un lugar…), nos ponemos a leer, a hablar por teléfono,
nuestro tiempo lo ocupamos de manera consciente o no para varias cosas… no será que podamos: Asaltar uno o varios Sagrarios cada día?
Siendo
la verdad más grande de nuestra fe, saber que está con nosotros hasta el final, que está de verdad con toda su grandeza y amor en la Eucaristía, ¿no nos
puede mover esto a visitarlo más y mejor?